Entre los pulmones y la enfermedad, está el tabaquismo

Entre los pulmones y la enfermedad, está el tabaquismo

El consumo de cigarrillo aumenta en sus pulmones el riesgo a sufrir neumotórax.

Los principales órganos del aparato respiratorio son los pulmones, ubicados en la caja torácica arriba del diafragma. Son los encargados principalmente de la función respiratoria que consiste en captar el oxígeno del aire e introducirlo en la sangre, expulsando el dióxido de carbono del cuerpo.

Estudios recopilados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), explican que cuando el aire llena el espacio por fuera del pulmón, entre este y la pared torácica se genera su acumulación, lo cual presiona el pulmón, impidiéndole expandirse como lo hace normalmente. A esta anomalía se le denomina neumotórax.

Los síntomas suelen incluir: aleteo nasal, dolor torácico que empeora con tos o respiración profunda, dificultad respiratoria. Cuando el neumotórax es mayor o más avanzado, se presentan síntomas como: coloración azulada de la piel por falta de oxígeno, mareo y desvanecimiento, opresión torácica, frecuencia cardíaca rápida, tendencia a la fatiga.

Para prevenir un neumotórax es necesario evitar sus causas tales como: lesiones al pulmón (con arma de fuego o arma blanca), fracturarse la costilla y en casos de procedimientos médicos, saber muy bien en las manos de qué médico se encuentra.

Por otro lado, esta afección pueden causarla ampollas de aire que se rompen, enviando aire hacia el espacio que rodea el pulmón. Los cambios de presión de aire como las grandes alturas o el buceo, suelen ser los causantes.

Neumopatías como asma, EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis quística, tuberculosis, tos ferina, aumentan la probabilidad de sufrir un neumotórax.

La Clínica Universidad de Navarra (España) en su sitio web www.cun.es explica que el tratamiento de esta enfermedad consiste, por un lado, en evacuar el aire de la cavidad pleural, tras la colocación bajo anestesia local de un drenaje torácico, conectado bajo aspiración a un sistema de sello de agua que permite mantener la presión negativa intrapleural (por debajo de la presión atmosférica), logrando así una adecuada expansión pulmonar.

Para prevenir esta enfermedad, se recomienda a quienes la padecen, si son pacientes con adicción al cigarrillo, que eviten fumar, por el contrario si tiene antecedentes familiares, lo mejor es no realizar actividades como buceo o aquellas que puedan comprometer los pulmones.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000087.htm
http://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/neumotorax

Gastritis Un incendio en el pecho

Gastritis Un incendio en el pecho

El consumo de sustancias como tabaco, alcohol y alucinógenos, tiene gran incidencia en el desarrollo de las dolorosas inflamaciones del tracto digestivo.

Aunque muchos la experimentan como un ardor en “la boca del estómago”, la gastritis está definida como una inflamación de la mucosa gástrica. Puede durar un tiempo corto, conocido como gastritis aguda, o prolongarse y convertirse en una gastritis crónica.

Estos dos tipos de manifestaciones difieren en su duración e intensidad. Las causas que ocasionan la aparición de la gastritis crónica son absolutamente las mismas de la gastritis aguda, la diferencia es su duración.

Esta enfermedad, que afecta a gran número de personas en Colombia, se debe a diferentes factores; los principales: alcohol, tabaco, fármacos e infecciones por bacterias como el Helicobacter pylori, una de las más relacionadas con la gastritis.

Sin embargo, también cabe mencionar  el reflujo biliar crónico o la degeneración normal del revestimiento del estómago por el envejecimiento (edad), los trastornos autoinmunitarios (anemia perniciosa), consumo de cocaína, ingerir o beber sustancias corrosivas o cáusticas, infección viral como citamegalovirus o virus del herpes simple y el estrés excesivo.

Con relación al tabaco y la función gastrointestinal, en ‘elhospitalblog.com’, del Hospital Universitario San Vicente Fundación (Colombia), se señala que el efecto del tabaco en las vías gastrointestinales incluye: disminución del tono del esfínter esofágico inferior y del píloro, que puede producir un mayor reflujo y alteración de la naturaleza del contenido gástrico; merma la capacidad de la cimetidina y otros fármacos para disminuir la secreción ácida nocturna, que según se piensa, interviene decisivamente en la ulcerogénesis; y lentifica la cicatrización espontánea y agrava el peligro y rapidez de recurrencia de la úlcera, así como la posibilidad de perforación de ésta lo que obliga a practicar una cirugía.

Entre sus síntomas comunes, se destacan inapetencia, náuseas, vómitos, dolor en el vientre o abdomen. En caso que se presenten heces negras o vómitos con sangre, puede deberse a sangrado del revestimiento del estómago y esto es causado por la misma inflamación.

Prevenir el desarrollo de inflamaciones en el tracto digestivo es tan sencillo como llevar a cabo una dieta, ojalá avalada por un nutricionista y evitar el consumo de sustancias psicoactivas.

La Academia Americana de Médicos de Familia en su portal familyddoctor.org, recomienda prevenir la acidez estomacal con una serie de consejos como comer al menos dos o tres horas antes de dormir, dejar de fumar, reducir el sobrepeso, no comer en exceso, hacer una dieta en alimentos altos en proteína y bajos en grasa.

La garganta: Clave en el desarrollo de cáncer, entérese

La garganta: Clave en el desarrollo de cáncer, entérese

Dificultad al tragar los alimentos, aunque pueda deberse a otra afección, es tal vez el síntoma clave para detectar cáncer.

El cáncer de esófago, también llamado cáncer esofágico, por lo general se origina en la capa más interna (mucosa) y crece hacia afuera (submucosa y capa muscular) de este órgano del sistema digestivo. En la Clínica Universidad de Navarra (España) se recopilan estudios investigativos que señalan los dos tipos de cáncer de esófago: El carcinoma epidermoide o de células escamosas, que se manifiesta en cualquier lugar a lo largo del esófago, generalmente en la parte media alta; y el adenocarcinoma, que predomina en la parte inferior del esófago y se origina de células glandulares.

El esófago es un tubo muscular hueco que conecta la garganta con el estómago; cuando los alimentos son digeridos, se van a través del lumen o interior del esófago, para llegar al estómago. Cuando hay cáncer en este órgano, por lo general se puede descubrir gracias a los síntomas, que desafortunadamente, se muestran cuando el cáncer está en etapa avanzada.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a medida que se desarrolla la enfermedad la abertura dentro del esófago comienza a tornarse más estrecha y generar que el cáncer siga creciendo, lo que puede dificultar el paso de los alimentos.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), en sus investigaciones señala los síntomas más insinuantes de esta enfermedad, tales como: Dolor en el pecho, que puede ser causado por el reflujo (acidez), la pérdida de peso, ronquera, tos crónica, vómito, hipo, pulmonía, dolor en los huesos y sangrado en el esófago (excreción negra), no son síntomas certeros de la presencia del cáncer de esófago, pero sin lugar a dudas son razón importante para consultar al médico de manera urgente.

Según datos estadísticos del Manual Merck de información médica, cada año en Estados Unidos se estima un número de 17.990 casos de cáncer de esófago y de 15.000 muertes por esta causa. Tanto el carcinoma de células escamosas como el adenocarcinoma son más frecuentes en hombres que en mujeres. El carcinoma de células escamosas es más frecuente en personas de ascendencia africana, mientras que el adenocarcinoma es más frecuente en las de ascendencia caucásica.

Por otra parte, al padecer esófago de Barrett, si el reflujo del ácido estomacal en la parte baja del estómago continúa durante mucho tiempo, puede dañar el revestimiento interno del esófago, causando que las células escamosas que lo recubren normalmente sean reemplazadas con células glandulares. Con el tiempo, esas células pueden ser anormales y provocar una afección precancerosa (displasia).

Y aunque no es posible prevenir todos los cánceres, se puede disminuir el riesgo de padecerlos, siempre y cuando se reduzcan factores como el consumo de alcohol, tabaco y la tendencia al sobrepeso, por lo cual resulta conveniente incluir en la dieta diaria una cantidad considerable de frutas y verduras.