No confunda sordera súbita con hipoacusia

No confunda sordera súbita con hipoacusia

Sordera súbita como su nombre lo indica, surge de forma aparente y afecta un solo oído; dependiendo del nivel de gravedad, puede causar daño leve o pérdida de audición completa.

Sordera súbita e hipoacusia, por definición se refieren a pérdida de la audición. Sin embargo, ambas condiciones difieren en algo que se conoce como umbral de audición (o auditivo). ¿Qué significa? Es el nivel mínimo de un sonido para que sea capaz de impresionar al oído humano.

Según datos del Manual Merck, se estima que la sordera súbita se produce en 1/5000 personas cada año. Cuando una persona sufre pérdida auditiva y ésta es diagnosticada con sordera, es porque supera los 70 decibelios. Esto significa que se altera la capacidad que tienen de asociar y comprender los sonidos ambientales o vocales;  caso contrario ocurre con la hipoacusia donde la pérdida es menor y pueden comunicarse mediante lenguaje oral.

Por lo tanto, la sordera súbita es un tipo de hipoacusia, la cual se genera en diferentes niveles de gravedad, surge de forma aparente y afecta un solo oído. Una de las causas más específicas es un daño en el oído interno (donde se encuentran las células ciliadas, responsables de la audición) por la modificación en el riego sanguíneo.

De acuerdo al funcionamiento del oído interno, cuando los ruidos llegan al cerebro a través del nervio auditivo, los vasos sanguíneos deben abastecer oxígeno y alimento a las células ciliadas que en caso de recibir menor riego sanguíneo, pueden sufrir daños que produzcan sordera súbita como consecuencia.

La causa del riego deficiente de sangre a estas células en el oído, se relaciona con trombos que taponan los vasos sanguíneos, acción que también puede ser generada por altos niveles de albúmina o colesterol en el cuerpo impidiendo el riego sanguíneo normal.

La sordera congénita por su parte, puede deberse a síndromes genéticos como toxoplasmosis, rubéola o herpes, que la madre transmite al bebé en el útero. Sin embargo, cuando la enfermedad es adquirida, puede ser resultado de: enfermedades inmunitarias o de los vasos sanguíneos, infecciones como sarampión o meningitis, hipoacusia debida a la edad, ruidos fuertes o enfermedad de Ménière.

Por lo general, los síntomas de sordera súbita son tan repentinos como su nombre lo indica y puede ser desde leve hasta grave ocasionando pérdida total de la audición, sensación de presión, disacusia (audición dolorosa), percepción de tonos distorsionados o de forma diferente por ambos oídos, zumbido en los oídos (tinnitus).

Hipoacusia… ¡sordera sin límites!

Hipoacusia… ¡sordera sin límites!

Cuenta la historia que Beethoven, el gran compositor, director de orquesta y pianista alemán, tuvo desde muy joven y a lo largo de toda su vida, problemas con su audición. Sus últimos diez años de vida los sobrellevó con hipoacusia; sin embargo, fue el genio de la Novena Sinfonía.

La hipoacusia se conoce como la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos; uno de los trastornos más frecuentes en el ser humano presente a cualquier edad. Según la Organización Panamericana de la Salud, América Latina tiene una prevalencia promedio de hipoacusia del 17% en trabajadores con jornadas de 8 horas diarias, durante cinco días a la semana.

Entre las causas de pérdida de audición se encuentra la hipoacusia neurosensorial inducida por ruido, uno de los tipos de este trastorno y problemas más comunes con pocas expectativas para el paciente. La Revista Ces, Salud Pública, describe los siguientes tipos de hipoacusia.

  • Hipoacusia Neurosensorial: Ésta disminución de la capacidad auditiva se produce por la alteración a nivel del oído interno, del octavo par craneal o de las vías auditivas centrales.
  • Hipoacusia Conductiva: Disminución de la capacidad auditiva por alteración a nivel del oído externo o del oído medio que impide la normal conducción del sonido al oído interno. Las causas pueden deberse a cerumen, restos celulares y cuerpos extraños, la atresia o estenosis y los tumores de conducto, la otoesclerosis y los cuadros de acumulación de líquido, la cicatrización o tumores en el oído medio.
  • Hipoacusia Mixta: Es la disminución de la capacidad auditiva por una mezcla de alteraciones de tipo conductivo y neurosensorial en el mismo oído, que se deben a entidades patológicas que afectan simultáneamente el oído medio e interno, como la otoesclerosis de los osiculos y la cóclea, los traumatismos craneales, la otitis media crónica, el colesteatoma, los tumores del oído medio y algunas malformaciones del oído interno.
  • Hipoacusia ocupacional: Es un daño del oído interno por ruido o vibraciones debido a ciertos tipos de ocupaciones.
  • Hipoacusia inducida por ruido(hir): Es la disminución de la capacidad auditiva de uno o ambos oídos, parcial o total, permanente y acumulativa, de tipo neurosensorial que se origina gradualmente, durante y como resultado de la exposición a niveles perjudiciales de ruido en el ambiente laboral, de tipo continuo o intermitente de intensidad relativamente alta.

El aparato auditivo se basa en la recepción e interpretación de ondas sonoras que provienen de estímulos externos, los cuales son convertidos posteriormente en impulsos nerviosos, por tal razón cabe tener en cuenta que en cuanto al sonido, los tonos agudos son más nocivos que los graves.

No exponga sus oídos. ¡Cuide su salud!

Si siente que todo gira a su alrededor…  Ménière lo puede estar rondando

Si siente que todo gira a su alrededor… Ménière lo puede estar rondando

La enfermedad de Ménière se caracteriza por vértigo recurrente, sordera y tinnitus asociado a la dilatación generalizada del laberinto membranoso.

Este trastorno ocurre en el oído interno, que contiene tubos llenos de líquido llamados laberintos, que junto con un nervio en el cráneo, le ayudan a interpretar la posición de su cuerpo y a mantener el equilibrio.

Los cuatro síntomas principales de la enfermedad son: hipoacusia variable (pérdida de la audición), presión en el oído, zumbido o retumbo en el oído afectado (tinnitus), vértigo o mareo que dependiendo de su intensidad, es el síntoma que causa más problemas, así lo revela la Clínica Mayo de los Estados Unidos.

Con frecuencia pueden presentarse náuseas, vómitos y sudoración intensos, lo que hace que los síntomas empeoren con el movimiento repentino. La duración de los mareos y la pérdida del equilibrio pueden durar desde 20 minutos hasta 24 horas.

Por otra parte, en el Manual Merck se afirma que, la pérdida de la audición generalmente sucede en uno de los oídos pero hay casos en los que puede afectar a ambos. La audición cuando es de baja frecuencia se pierde primero, sin embargo, puede recuperarse entre ataques y empeorar con el tiempo.

Otros síntomas incluyen diarrea, náuseas y vómitos, dolores de cabeza, molestia en el abdomen y movimientos incontrolables del ojo. Aunque se desconoce la causa, se sabe que la enfermedad puede ocurrir cuando la presión del líquido en una parte del oído es demasiado alta.

La enfermedad de Ménière puede estar relacionada con traumatismo craneal, infección del oído medio o interno y otros factores como: alergias, enfermedad viral reciente, estrés, tabaquismo, consumo de alcohol, algunos medicamentos y antecedentes familiares.

Para ésta enfermedad no se conoce cura, no obstante, algunas recomendaciones podrían ayudar a aliviar y/o controlar los síntomas:

  • Evitar el tabaquismo
  • Un estilo de vida saludable (alimentación sana y equilibrada)
  • Dormir lo suficiente
  • Realizar actividad física
  • Reducir la cafeína
  • Una dieta baja en sal
  • Evitar luces brillantes (televisión) o leer durante los ataques.
  • Evitar manejar vehículos o llevar a cabo tareas de carga pesada.
  • Evitar movimientos bruscos.
  • Mantenerse quieto y descansar tras los síntomas.