Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre!!!

Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre!!!

El cerumen es un protector del oído, sin embargo cuando se produce mucho, puede crear un taponamiento y causar pérdida de la audición.

El oído externo está recubierto por folículos pilosos y glándulas sebáceas productoras de un aceite ceroso, conocido comúnmente como cerumen o cera del oído. Se trata de una materia natural cuya función es proteger el conducto auditivo y retener partículas de aire, como polvo, que puedan llegar hasta el tímpano.

El exceso de cera puede ser perjudicial para la salud porque en caso de almacenar grandes cantidades, puede acumularse, bloqueando el conducto auditivo, y generar lo que se conoce como tapón de cerumen: una de las causas más comunes de la pérdida de audición.

Es importante tener en cuenta que el cerumen protege al oído:

  • Cuando atrapa e impide que el polvo, las bacterias, microorganismos y objetos pequeños, penetren el oído y le causen daño.
  • Cuando protege la piel del conducto auditivo evitándole irritaciones cuando le entre agua.

Sin embargo, no se debe intentar limpiar el oído con hisopos (copitos de algodón) porque podría causar un tapón de cerumen. El taponamiento puede incluir síntomas como: dolor de oído, pérdida parcial de la audición que podría agravarse, zumbidos en el oído (tinnitus).

No obstante, en caso de suceder lo contrario, ausencia de cera, también puede resultar perjudicial porque como se mencionaba al principio, las partículas de aire (bacterias y otros microorganismos) entrarían hasta el tímpano, causando daños a dicho órgano.

En caso de padecer mucho cerumen, puede extraerlo por lavado así:

  • Utilizando agua a temperatura corporal
  • Sostenga la cabeza erguida y enderece el conducto auditivo externo, sostenga la oreja y tire de ella hacia arriba suavemente.
  • Con una jeringa introduzca de forma suave un pequeño chorro de agua contra la pared del conducto auditivo cerca del tapón de cerumen.
  • Incline la cabeza permitiendo que drene el agua. Repita varias veces dependiendo de la cantidad de cera.

Evite limpiarse los oídos con frecuencia, recuerde que no se debe quitar la cera por completo; ésta ayuda a proteger los oídos. De otro modo, consulte por favor a su médico.

No confunda sordera súbita con hipoacusia

No confunda sordera súbita con hipoacusia

Sordera súbita como su nombre lo indica, surge de forma aparente y afecta un solo oído; dependiendo del nivel de gravedad, puede causar daño leve o pérdida de audición completa.

Sordera súbita e hipoacusia, por definición se refieren a pérdida de la audición. Sin embargo, ambas condiciones difieren en algo que se conoce como umbral de audición (o auditivo). ¿Qué significa? Es el nivel mínimo de un sonido para que sea capaz de impresionar al oído humano.

Según datos del Manual Merck, se estima que la sordera súbita se produce en 1/5000 personas cada año. Cuando una persona sufre pérdida auditiva y ésta es diagnosticada con sordera, es porque supera los 70 decibelios. Esto significa que se altera la capacidad que tienen de asociar y comprender los sonidos ambientales o vocales;  caso contrario ocurre con la hipoacusia donde la pérdida es menor y pueden comunicarse mediante lenguaje oral.

Por lo tanto, la sordera súbita es un tipo de hipoacusia, la cual se genera en diferentes niveles de gravedad, surge de forma aparente y afecta un solo oído. Una de las causas más específicas es un daño en el oído interno (donde se encuentran las células ciliadas, responsables de la audición) por la modificación en el riego sanguíneo.

De acuerdo al funcionamiento del oído interno, cuando los ruidos llegan al cerebro a través del nervio auditivo, los vasos sanguíneos deben abastecer oxígeno y alimento a las células ciliadas que en caso de recibir menor riego sanguíneo, pueden sufrir daños que produzcan sordera súbita como consecuencia.

La causa del riego deficiente de sangre a estas células en el oído, se relaciona con trombos que taponan los vasos sanguíneos, acción que también puede ser generada por altos niveles de albúmina o colesterol en el cuerpo impidiendo el riego sanguíneo normal.

La sordera congénita por su parte, puede deberse a síndromes genéticos como toxoplasmosis, rubéola o herpes, que la madre transmite al bebé en el útero. Sin embargo, cuando la enfermedad es adquirida, puede ser resultado de: enfermedades inmunitarias o de los vasos sanguíneos, infecciones como sarampión o meningitis, hipoacusia debida a la edad, ruidos fuertes o enfermedad de Ménière.

Por lo general, los síntomas de sordera súbita son tan repentinos como su nombre lo indica y puede ser desde leve hasta grave ocasionando pérdida total de la audición, sensación de presión, disacusia (audición dolorosa), percepción de tonos distorsionados o de forma diferente por ambos oídos, zumbido en los oídos (tinnitus).

Hipoacusia… ¡sordera sin límites!

Hipoacusia… ¡sordera sin límites!

Cuenta la historia que Beethoven, el gran compositor, director de orquesta y pianista alemán, tuvo desde muy joven y a lo largo de toda su vida, problemas con su audición. Sus últimos diez años de vida los sobrellevó con hipoacusia; sin embargo, fue el genio de la Novena Sinfonía.

La hipoacusia se conoce como la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos; uno de los trastornos más frecuentes en el ser humano presente a cualquier edad. Según la Organización Panamericana de la Salud, América Latina tiene una prevalencia promedio de hipoacusia del 17% en trabajadores con jornadas de 8 horas diarias, durante cinco días a la semana.

Entre las causas de pérdida de audición se encuentra la hipoacusia neurosensorial inducida por ruido, uno de los tipos de este trastorno y problemas más comunes con pocas expectativas para el paciente. La Revista Ces, Salud Pública, describe los siguientes tipos de hipoacusia.

  • Hipoacusia Neurosensorial: Ésta disminución de la capacidad auditiva se produce por la alteración a nivel del oído interno, del octavo par craneal o de las vías auditivas centrales.
  • Hipoacusia Conductiva: Disminución de la capacidad auditiva por alteración a nivel del oído externo o del oído medio que impide la normal conducción del sonido al oído interno. Las causas pueden deberse a cerumen, restos celulares y cuerpos extraños, la atresia o estenosis y los tumores de conducto, la otoesclerosis y los cuadros de acumulación de líquido, la cicatrización o tumores en el oído medio.
  • Hipoacusia Mixta: Es la disminución de la capacidad auditiva por una mezcla de alteraciones de tipo conductivo y neurosensorial en el mismo oído, que se deben a entidades patológicas que afectan simultáneamente el oído medio e interno, como la otoesclerosis de los osiculos y la cóclea, los traumatismos craneales, la otitis media crónica, el colesteatoma, los tumores del oído medio y algunas malformaciones del oído interno.
  • Hipoacusia ocupacional: Es un daño del oído interno por ruido o vibraciones debido a ciertos tipos de ocupaciones.
  • Hipoacusia inducida por ruido(hir): Es la disminución de la capacidad auditiva de uno o ambos oídos, parcial o total, permanente y acumulativa, de tipo neurosensorial que se origina gradualmente, durante y como resultado de la exposición a niveles perjudiciales de ruido en el ambiente laboral, de tipo continuo o intermitente de intensidad relativamente alta.

El aparato auditivo se basa en la recepción e interpretación de ondas sonoras que provienen de estímulos externos, los cuales son convertidos posteriormente en impulsos nerviosos, por tal razón cabe tener en cuenta que en cuanto al sonido, los tonos agudos son más nocivos que los graves.

No exponga sus oídos. ¡Cuide su salud!