La OMS señala que esta enfermedad  constituye un problema de salud pública en 42 países, siendo la causa de la ceguera de 1,9 millones de personas.

Opacidad de la córnea, secreción ocular, inflamación de los ganglios linfáticos delante de las orejas, párpados inflamados y pestañas invertidas son síntomas de tracoma, una enfermedad ocular debido a la bacteria Chlamydia trachomatis.

La forma de transmisión de esta bacteria, es por contacto directo con secreciones nasales u oculares de personas infectadas o por contacto directo con dichas secreciones a través de toallas u otros elementos contaminados.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social, “en Colombia se ha sugerido una posible participación de moscas en la transmisión mecánica de la enfermedad”. La razón es que causas como el hacinamiento, la higiene facial deficiente, la pobreza y la falta de acceso a servicios de salud son favorecedores de la enfermedad.

El tracoma es una querato conjuntivitis producida por los serotipos A, B, Ba y C de la Chlamydia trachomatis. Afirma el Instituto Nacional de Salud (INS), que una vez son infectadas las personas, desarrollan en un término de 5 a 10 días, la infección activa que consiste en una conjuntivitis de intensidad variable y autolimitada.

Quienes resultan más afectados suelen ser los niños y las mujeres. Dependiendo de las condiciones de higiene, la infección puede darse de manera repetida durante la infancia. Sin embargo, las formas crónicas pueden presentarse en personas alrededor de los 15 años de edad y con mayor frecuencia en mayores de 30 años.

Es importante anotar, según señala el INS, que “la ceguera por tracoma es causada después de muchos años de infecciones repetidas acompañadas de un proceso inflamatorio y progresivo, que cicatriza y deforma la conjuntiva palpebral superior, produciendo el contacto de las pestañas con el globo ocular, lo que se conoce como Triquiasis Tracomatosa (TT)”.

Este roce continuo de las pestañas con el globo ocular, produce molestias permanentes para quien padece esta secuela de la enfermedad y cuando el punto de contacto es la córnea, se produce en ella (por efecto mecánico de rayado) una opacidad irreversible y progresiva que lleva a la disminución de la agudeza visual y posteriormente a la ceguera parcial y/o total”.

Tenga en cuenta, que la ceguera causada por tracoma es irreversible, por eso, en caso de haber tenido contacto con zonas en las que la higiene no era la mejor y/o países cerca de la Amazonía y si además padece los síntomas, acuda al médico. Siempre será mejor prevenir que lamentar

Demencia, estado de deterioro y dependencia.

Es la enfermedad que crece a diario por trastornos mentales, neurológicos y abuso de sustancias, es un problema de salud pública, afirma la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Caracterizado por el deterioro de memoria, intelecto, comportamiento y capacidad para realizar diferentes actividades cotidianas, la demencia afecta principalmente a personas mayores, lo que no quiere decir que sea una consecuencia normal de envejecimiento.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de la Salud de los Estados Unidos (EE.UU.), la mayoría de los tipos de demencia son irreversibles (degenerativos), es decir, que los cambios en el cerebro que están causando esta enfermedad no pueden detenerse ni revertirse.

Daño cognitivo leve, demencia vascular, demencia con cuerpos de Lewy, trauma cerebral, son entre otros, trastornos de demencia. Sin embargo, es la enfermedad de Alzheimer la causa más común en el mundo.

Con un impacto físico, psicológico, social y económico, la demencia como tal es la enfermedad que más discapacidad y dependencia crea entre los adultos mayores. Afecta a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, en ocasiones puede deteriorarse el control emocional, comportamiento social o motivación.

Las personas que padecen este síndrome son afectadas de manera diferente dependiendo de sus personalidades antes de la enfermedad y el impacto de la misma. Existen tres etapas de la demencia que se diferencian según sus signos y síntomas.

La etapa temprana se caracteriza por factores como tendencia al olvido, pérdida de la noción del tiempo y desubicación espacial. Más adelante, en la etapa intermedia se olvidan hechos personales recientes, hay dificultad para comunicarse y cambios en el comportamiento como repetir las mismas preguntas varias veces al día, necesitan ayuda con su aseo y cuidado personal. Ya en la etapa tardía, la dependencia es muy evidente pues se les dificulta caminar, reconocer allegados y su comportamiento desemboca en agresiones.

Para esta enfermedad no existe tratamiento que pueda curarla o revertir su evolución, no obstante, hay intervenciones que apoyan y ayudan a mejorar la calidad de vida, no sólo del paciente, sino de sus familiares y quienes se hacen cargo de ellos.

Investigadores del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Norteamérica están evaluando la eficacia de un programa de ejercicios aeróbicos supervisados para incrementar la cognición general en adultos con declive cognitivo relacionado con la edad. Predicen que las mayores ganancias cognitivas las tendrán los individuos con mayores ganancias en estado físico. Otro estudio determinará si el ejercicio previene que la pérdida de memoria empeore y si mejora el funcionamiento diario y las actitudes de quienes sufren una probable enfermedad de Alzheimer. Los investigadores esperan también lograr una mejor comprensión de los efectos del ejercicio y el entrenamiento cognitivo sobre la mejoría en la función cerebral en adultos mayores sanos que podrían estar en riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Según la OMS, el objetivo de las intervenciones radica en el diagnóstico precoz de la demencia, optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar; identificar y tratar enfermedades físicas, detectar y tratar síntomas psicológicos y conductuales y proporcionar información y apoyo a largo plazo a los cuidadores.

No se conocen factores de riesgo como tal para este síndrome, sin embargo, la prevención se centra contra los factores de riesgo a enfermedades relacionadas como diabetes, hipertensión, obesidad, tabaquismo, inactividad física y enfermedades vasculares.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000739.htm
https://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/demencias.ht

Cáncer y su tratamiento

Cáncer y su tratamiento

“La prevención del cáncer debe ser la prioridad”, MinSalud

El cáncer es una de las enfermedades más temidas y “la segunda causa de muerte en el mundo”, según señala la OMS; misma organización que en 1999 listó en tres categorías los medicamentos antineoplásicos para la gestión racional de los tumores malignos:

  • Medicamentos esenciales que se utilizan para tratar cánceres curables o cánceres cuya relación costo-beneficio se ve claramente favorecida con el uso de los mismos (bleomicina, clorambucilo, cisplatino, ciclofosfamida, citarabina, dactinomicina, daunorrubicina, doxorrubicina, etopósido, fluorouracilo, mercaptopurina, metotrexato, prednisolona, procarbazina, tamoxifeno, vinblastina y vincristina).
  • Medicamentos con ventajas en algunas situaciones clínicas (busulfán, carboplatino, flutamida, ácido folínico, análogos gonadorelina, interferón alfa, melfalán, megestrol, mitomicina, mitoxantrona, paclitaxel y vinorelbina).
  • Medicamentos no esenciales para la prestación eficaz de atención del cáncer (aminoglutetimida, anastrozol, altretamina, carmustina, dacarbazina, docetaxel, epirubicina, gemcitabina, ifosfamida, irinotecan, lomustina, raltitrexed, y topotecan).

Está claro que el cáncer puede tratarse, sin embargo, afirma el Ministerio de Salud y Protección Social que “la prevención del cáncer debe ser la prioridad, obteniéndose resultados más prometedores que el tratamiento, por ejemplo, para carcinoma hepatocelular y cáncer de pulmón, el desarrollo de programas de prevención eficaces mediante la inmunización contra la hepatitis B y el control del tabaco”.

No obstante, al realizarse el tratamiento contra cualquier tipo de cáncer, se debe tener ciertas precauciones descritas por MinSalud:

  • Infecciones agudas: la inmunosupresión y la depresión de la médula ósea son características de muchos agentes antineoplásicos y su uso está asociado con un mayor riesgo de infecciones patógenas causadas por microorganismos u oportunistas, se debe hacer ajuste de dosis o considerar la interrupción del tratamiento.
  • Depresión de médula ósea: recuentos sanguíneos y concentración de hemoglobina se deben realizar de forma sistemática para ayudar a predecir la aparición de la depresión de la médula ósea. Si el paciente ha recibido o tiene concomitancia con radioterapia o terapia con otros antineoplásicos, puede requerir ajuste de dosis.
  • Muchos antineoplásicos son irritantes. Se debe tener cuidado para evitar la extravasación ya que se puede presentar dolor y daño tisular grave.
  • No se recomienda su uso durante el embarazo. Se recomienda el uso de métodos anticonceptivos eficaces durante el tratamiento y un año después de la finalización de la terapia.
  • Para su manipulación, seguir las recomendaciones nacionales e internacionales de manejo seguro de medicamentos citostáticos y las Buenas Prácticas de Elaboración (Res 444/2008).

También tenga en cuenta que con estos medicamentos, pueden presentarse efectos secundarios como: náuseas, fatiga, reacciones de hipersensibilidad, vómitos, diarrea, irritación de la piel y las membranas mucosas, entre otros.