Evite la sordera… cuide sus oídos

Evite la sordera… cuide sus oídos

Si no sabe cómo cuidar y prevenir infecciones en sus oídos, siga estas recomendaciones.

El oído es el órgano a través del cual se llena el corazón de ilusiones, notas musicales, palabras de aliento, sonidos de angustia o de fiesta. Por eso, cuidarlos y mantenerlos libres de infecciones es muy importante para evitar problemas auditivos con el paso del tiempo.

En su folleto “Pautas para el oído y la audición”, el Ministerio de Salud y Protección Social regala algunos consejos para mantener la salud de tu zona auditiva:

  • No introduzca objetos extraños ni copitos de algodón en los oídos.
  • No aplique duchas o sustancias en el oído sin prescripción médica o la supervisión de un profesional en la salud.
  • Reduzca el volumen en aparatos electrónicos. Evite usarlos por más de una hora.
  • No se exponga a ruidos altos.
  • Ante la presencia de un cuerpo extraño en el oído, no intente sacarlo usted mismo.
  • Si por su trabajo debe exponerse a ruidos muy altos, protéjalos con tapa oídos.
  • Séquese los oídos después del baño o utilice tapones si va a permanecer mucho tiempo bajo el agua.
  • La gripe, virus e infecciones pueden causar pérdida auditiva.

En cambio de esto:

  • Realice test auditivos preventivos, especialmente si tiene antecedentes de enfermedades.
  • Importante realizar revisiones auditivas, sobre todo si tiene o está cerca de los 50 años.
  • En los niños, realice estudios para detectar problemas auditivos si está presentando retrasos en el aprendizaje.
  • En caso de sentir tapados los oídos, abra y cierre la boca repetidamente pero evite darse golpes en la cabeza.
  • Para extraer el agua que haya podido entrar en sus oídos, hale la oreja hacia abajo y hacia afuera mientras da saltos repetitivos en un solo pie.
  • Ante la presencia de dolor, secreción, inflamación, resfriado común y otras afecciones respiratorias, visite a su médico.
  • Si va a someterse a una cirugía otológica, consulte dos o más opiniones antes.
  • En caso de padecer una enfermedad crónica como diabetes o hipertensión, vaya a consulta para que le realicen una audiometría.

Dicen las abuelas: “el que oye consejos llega a viejo”. Cuide sus oídos, cuide su salud, consérvese bien hasta su vejez.

Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre!!!

Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre!!!

El cerumen es un protector del oído, sin embargo cuando se produce mucho, puede crear un taponamiento y causar pérdida de la audición.

El oído externo está recubierto por folículos pilosos y glándulas sebáceas productoras de un aceite ceroso, conocido comúnmente como cerumen o cera del oído. Se trata de una materia natural cuya función es proteger el conducto auditivo y retener partículas de aire, como polvo, que puedan llegar hasta el tímpano.

El exceso de cera puede ser perjudicial para la salud porque en caso de almacenar grandes cantidades, puede acumularse, bloqueando el conducto auditivo, y generar lo que se conoce como tapón de cerumen: una de las causas más comunes de la pérdida de audición.

Es importante tener en cuenta que el cerumen protege al oído:

  • Cuando atrapa e impide que el polvo, las bacterias, microorganismos y objetos pequeños, penetren el oído y le causen daño.
  • Cuando protege la piel del conducto auditivo evitándole irritaciones cuando le entre agua.

Sin embargo, no se debe intentar limpiar el oído con hisopos (copitos de algodón) porque podría causar un tapón de cerumen. El taponamiento puede incluir síntomas como: dolor de oído, pérdida parcial de la audición que podría agravarse, zumbidos en el oído (tinnitus).

No obstante, en caso de suceder lo contrario, ausencia de cera, también puede resultar perjudicial porque como se mencionaba al principio, las partículas de aire (bacterias y otros microorganismos) entrarían hasta el tímpano, causando daños a dicho órgano.

En caso de padecer mucho cerumen, puede extraerlo por lavado así:

  • Utilizando agua a temperatura corporal
  • Sostenga la cabeza erguida y enderece el conducto auditivo externo, sostenga la oreja y tire de ella hacia arriba suavemente.
  • Con una jeringa introduzca de forma suave un pequeño chorro de agua contra la pared del conducto auditivo cerca del tapón de cerumen.
  • Incline la cabeza permitiendo que drene el agua. Repita varias veces dependiendo de la cantidad de cera.

Evite limpiarse los oídos con frecuencia, recuerde que no se debe quitar la cera por completo; ésta ayuda a proteger los oídos. De otro modo, consulte por favor a su médico.

Barotrauma:  Cuando afecta la presión ambiental

Barotrauma: Cuando afecta la presión ambiental

El cambio de presión atmosférica, que por cuestiones de trabajo, placer u otra razón el ser humano lleva a cabo, causa un daño a uno de sus sentidos. Conozca de qué se trata.

Momentos como viajar en avión, bucear o pasear en carro por las montañas, pueden resultar incómodos para los oídos y generar un barotrauma causando daño. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) describe el barotrauma como el daño al cuerpo provocado por cambios barométricos, es decir, de la presión del aire o del agua. Un tipo común de barotrauma es el de oído que es producido por un cambio de altitud y puede provocar dolor.

Tanto en el oído medio como fuera del cuerpo, la presión del aire suele ser la misma. La trompa de Eustasquio es la conexión entre el oído medio, la parte posterior de la nariz y la parte superior de la garganta.

El Manual Merck explica que al deglutir o bostezar, la trompa de Eustaquio se abre permitiendo que el aire entre y salga del oído medio, lo que ayuda a igualar la presión en cualquiera de los lados del tímpano. Si la trompa de Eustaquio se obstruye se presenta una diferencia entre la presión del aire en el oído medio y la presión del aire al exterior del tímpano, pudiendo causar barotrauma.

Afirman enciclopedias médicas que las personas propensas a sufrir dicha molestia son por lo general, quienes padecen congestión nasal a raíz de alergias, resfriados o infecciones respiratorias altas. Sin embargo, la obstrucción de la trompa de Eustaquio puede ser congénita (estar presente al nacer) o ser causada por hinchazón en la garganta.

Entre los síntomas se puede encontrar: Mareo, dolor o molestia en el oído en uno o ambos lados, hipoacusia (leve), sensación de congestión o taponamiento en los oídos.

En caso de ser una afección grave y continuar los síntomas por tiempo indeterminado, éstos abarcarían: sensación de presión en los oídos (como se si estuviera debajo del agua), hipoacusia entre moderada y grave y hemorragia nasal. La ruptura o perforación timpánica y el vértigo, no se deben dejar pasar; acudir al médico es muy importante para evitar daños permanentes.

Aliviar la molestia y hasta el dolor leve puede hacerse al masticar gomas de mascar, chupar bananas o golosinas, bostezar o realizar ejercicios como inhalar y luego exhalar de forma suave mientras se mantienen cerradas las fosas nasales y la boca. Pero en caso de gravedad, cabe resaltar que nada reemplaza una visita al médico. Su salud no es un juego.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/barotrauma.html
http://www.merckmanuals.com/es-us/hogar/trastornos-otorrinolaringol%C3%B3gicos/trastornos-del-o%C3%ADdo-medio/barotraumatismo-del-o%C3%ADdo

Cuando zumban los oídos

Cuando zumban los oídos

Escuchar sonidos en los oídos a veces puede parecer normal, sin embargo, si lo que escucha no proviene de una fuente externa y su duración se alarga y se vuelve molesta, es preferible que visite un médico, tan pronto pueda.

Escuchar ruidos en los oídos sin que exista una fuente externa que los produzca puede ser señal de tinnitus. Según la Asociación Colombiana de Otología y Neurología (ACON), este ruido se describe como un pito, campaneo, zumbido o silbido, que puede ser escuchado en un oído, en ambos o en la mitad de la cabeza y en ocasiones sincronizarse con los latidos del corazón.

También denominado acufeno, el tinnitus es considerado como un síntoma previo al síndrome de hiperacusia (disminución en la tolerancia al sonido), o enfermedad de Ménière (trastorno del oído interno que involucra pérdida de la audición y vértigo), está dividido en: subjetivo y objetivo.

  • Tinnitus Objetivo es producido por una fuente interna acústica relacionada con la cóclea (caracol o parte del oído interno que alberga al órgano de Corti), lo que significa que se activa la vía auditiva hacia el sistema nervioso central por las vías aérea y ósea. En este caso el sonido lo escucha la persona afecta y el examinador.
  • Tinnitus Subjetivo es únicamente captado por el paciente y no se relaciona con movimientos del mismo, ni tiene fuente acústica aparente.

“El tinnitus es ‘normal’ en algunas oportunidades en que su duración puede ser medida en segundos, desaparece espontáneamente y puede ser producto de exposición a ruidos intensos; por el contrario, el tinnitus crónico que se presenta indiferentemente en hombres y mujeres, tiene relación directa con algunas patologías sistémicas como artritis reumatoidea, hipertensión arterial, malformaciones vasculares arteriovenosas, ateroescleróticas, entre otras”.

La ACON describe dos tipos de factores de riesgo para dicho acufeno: definitivos y posibles. Entre los primeros se encuentran la enfermedad cerebro vascular y cardiovascular, traumas en cabeza y cuello, infecciones e inflamaciones del oído, hiper e hipotiroidismo, la edad, presbiacusia, otosclerosis.

Por su parte, los factores de riesgo posibles son el consumo de cigarrillo y alcohol, patologías depresivas o ansiosas, bajo peso, índice de masa corporal alto o bajo, vivir en la zona rural. El estrés, las dietas con alto contenido de sal y la cafeína, aunque no son causantes directos, pueden agravar la patología de forma considerable.

El tinnitus es común en personas mayores (65-74) años de edad y puede presentarse con pérdida de audición. En ocasiones es signo de presión arterial alta, alergias o anemia. Son muy raros los casos en que el tinnitus sea signo de un problema de salud, serio como tumores.

No confunda sordera súbita con hipoacusia

No confunda sordera súbita con hipoacusia

Sordera súbita como su nombre lo indica, surge de forma aparente y afecta un solo oído; dependiendo del nivel de gravedad, puede causar daño leve o pérdida de audición completa.

Sordera súbita e hipoacusia, por definición se refieren a pérdida de la audición. Sin embargo, ambas condiciones difieren en algo que se conoce como umbral de audición (o auditivo). ¿Qué significa? Es el nivel mínimo de un sonido para que sea capaz de impresionar al oído humano.

Según datos del Manual Merck, se estima que la sordera súbita se produce en 1/5000 personas cada año. Cuando una persona sufre pérdida auditiva y ésta es diagnosticada con sordera, es porque supera los 70 decibelios. Esto significa que se altera la capacidad que tienen de asociar y comprender los sonidos ambientales o vocales;  caso contrario ocurre con la hipoacusia donde la pérdida es menor y pueden comunicarse mediante lenguaje oral.

Por lo tanto, la sordera súbita es un tipo de hipoacusia, la cual se genera en diferentes niveles de gravedad, surge de forma aparente y afecta un solo oído. Una de las causas más específicas es un daño en el oído interno (donde se encuentran las células ciliadas, responsables de la audición) por la modificación en el riego sanguíneo.

De acuerdo al funcionamiento del oído interno, cuando los ruidos llegan al cerebro a través del nervio auditivo, los vasos sanguíneos deben abastecer oxígeno y alimento a las células ciliadas que en caso de recibir menor riego sanguíneo, pueden sufrir daños que produzcan sordera súbita como consecuencia.

La causa del riego deficiente de sangre a estas células en el oído, se relaciona con trombos que taponan los vasos sanguíneos, acción que también puede ser generada por altos niveles de albúmina o colesterol en el cuerpo impidiendo el riego sanguíneo normal.

La sordera congénita por su parte, puede deberse a síndromes genéticos como toxoplasmosis, rubéola o herpes, que la madre transmite al bebé en el útero. Sin embargo, cuando la enfermedad es adquirida, puede ser resultado de: enfermedades inmunitarias o de los vasos sanguíneos, infecciones como sarampión o meningitis, hipoacusia debida a la edad, ruidos fuertes o enfermedad de Ménière.

Por lo general, los síntomas de sordera súbita son tan repentinos como su nombre lo indica y puede ser desde leve hasta grave ocasionando pérdida total de la audición, sensación de presión, disacusia (audición dolorosa), percepción de tonos distorsionados o de forma diferente por ambos oídos, zumbido en los oídos (tinnitus).