Disfunción eréctil

Disfunción eréctil

Según la Sociedad Colombiana de Urología, entre el 5% y 47% de la población adulta masculina del país presenta disfunción eréctil entre moderada y completa. Una proporción que aumenta, conforme avanza la edad, después de los 40 años.

La disfunción eréctil (DE) o impotencia, puede clasificarse como uno de los mayores temores del hombre. Es la incapacidad de lograr y mantener una erección que sea satisfactoria en el coito con su pareja. Cuando es primaria, se refiere a factores relacionados con bajos valores de testosterona; en caso de ser secundaria, impide terminar con éxito las relaciones sexuales por factores como depresión, miedo a la intimidad, culpa sexual.

“Los síntomas sexuales como baja libido y la disfunción eréctil se asocian con una disminución de la testosterona relacionada con la edad, condición conocida como síndrome de déficit de testosterona”, señala la SCU.

Figuran como factores de riesgo para esta enfermedad progresiva, el tabaquismo, que además de afectar a pacientes con enfermedad coronaria e hipertensión, reduce con el tiempo las erecciones nocturnas. Hipertensión, diabetes (como uno de los primeros síntomas de la DE), dislipidemia o alteración de los niveles de lípidos en la sangre, muestran que el 26% de los hombres incapacitados sexualmente, tienen los niveles de colesterol aumentado.

La falta de actividad física y el sobrepeso, son causas con gran incidencia, pues aumenta un 60% las probabilidades de disfunción en hombres entre los 40 y 70 años de edad. Todos los factores de riesgo hasta aquí mencionados, agrupados se conocen como el ‘síndrome metabólico’.

La depresión es otro factor que influye en la DE, al encontrarse dentro de la psiquis del paciente, termina afectando la relación del mismo, al bajar el interés en la pareja. Por otra parte, se conoce también que existen medicamentos que pueden ser desencadenantes de este trastorno, algunos de estos, sirven para controlar la hipertensión y trastornos psiquiátricos.

“Existe una relación clara entre la presencia de factores de riesgo para síndrome metabólico, niveles bajos de testosterona circulante y pacientes con disfunción eréctil. Antes se consideraba que la DE no era más que una condición frustrante, ahora se sabe que las condiciones subyacentes a la disfunción eréctil como el hipogonadismo (testículos u ovarios producen poca o ninguna hormona sexual), la diabetes, la resistencia a la insulina, la obesidad, el síndrome metabólico deben, por su relevancia y riesgo, motivar al hombre a mejorar su estilo de vida” afirmó la SCU.

FUENTE: SOCIEDAD COLOMBIANA DE UROLOGÍA

 

Viropausia, climaterio masculino, andropausia o como le llame… de que llega, llega.

Viropausia, climaterio masculino, andropausia o como le llame… de que llega, llega.

Como todo en la vida, a las hormonas sexuales también les llega el momento de hacer un alto y dar paso a nuevas etapas en los seres humanos. Este proceso de cambio en los hombres, se denomina andropausia.

La andropausia (‘andro’=varón y ‘pausia’ = cese) es un cambio hormonal que se desarrolla a partir de los 40 años en los hombres y está relacionado con el envejecimiento. Sin embargo, aunque tiene algunas similitudes con la menopausia en las mujeres, este proceso gradual no afecta directamente la etapa fértil en los hombres.

Conocido como menopausia o climaterio masculino, viropausia, Síndrome de Declinación de los Andrógenos con el Envejecimiento Masculino (ADAM de la sigla en inglés ‘Androgen Decline in Aging Male), hipogonadismo de inicio tardío y muchos otros nombres, la andropausia es un síndrome de la vejez masculina que un alto porcentaje de hombres, o desconoce o se niega a aceptar.

Los hombres son productores de testosterona, la hormona esteroidea más importante en su cuerpo, originada por los testículos, la cual les permite mantener los huesos y músculos fuertes además del deseo sexual, producir espermatozoides, glóbulos blancos y sentirse bien en general, a medida que el hombre envejece, estos niveles disminuyen de manera progresiva generando la andropausia.

Según datos recopilados en el Manual Merck, los niveles de testosterona tienden a disminuir, lo cual reduce el deseo sexual (libido), el aporte de sangre hacia el pene disminuye.

Estos cambios incluyen: Disminución de la sensibilidad del pene, disminución del volumen de fluido liberado durante la eyaculación, reducción de la advertencia de la eyaculación, orgasmo sin eyaculación, después del orgasmo, el pene se vuelve flácido (detumescente) más rápidamente y puede transcurrir un periodo más largo antes de la erección (período refractario).

Se notan cambios en la actividad intelectual, la memoria, la masa muscular, la fuerza, el vello corporal; cambios de humor (depresión, ansiedad e irritabilidad), osteoporosis, aumento de la grasa corporal, percepción de deterioro del estado general, trastornos del sueño, cambios de la piel, sudoración y calores.

Sobre la fertilidad, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) explica que los conductos que trasportan el semen pueden volverse menos elásticos (un proceso llamado esclerosis). Los testículos continúan produciendo semen, aunque la tasa de producción de espermatozoides disminuye. El epidídimo, las vesículas seminales y la próstata pierden algo de sus células superficiales. Sin embargo, continúan produciendo el líquido que ayuda a transportar el semen.

Según investigaciones del urólogo y médico sexual, José Miguel Silva, “a pesar de que el factor de riesgo más importante para la aparición de disfunción eréctil es la edad, no se ha encontrado relación clara entre los niveles de testosterona y las alteraciones de la erección (…), parece tratarse de asociaciones independientes”.

No obstante, como ya se mencionaba, a partir de los 40 años los hombres comienzan a experimentar la disminución de testosterona, sin embargo, hacia los 70 años, de acuerdo a la incidencia de la andropausia, todos los hombres tendrán síntomas clínicos. Cabe anotar, que la menopausia es un proceso general, diferente a la andropausia que presenta porcentajes variables entre los 40 y 70 años, edad en la cual todos los hombres llegan a alcanzarla.

Respecto a las enfermedades relacionadas con la andropausia, se destacan el síndrome metabólico, alteraciones cardiovasculares, diabetes mellitus e hipertensión. Algunas de estas, como la osteoporosis, se manifiestan también en la menopausia.

Caballero: El tacto rectal y una prueba de laboratorio le pueden salvar la vida

Caballero: El tacto rectal y una prueba de laboratorio le pueden salvar la vida

El cáncer de próstata descubierto en sus etapas tempranas puede ser curado. Para ello el diagnóstico a través de la palpación y el test de antígeno prostático son fundamentales. No sea necio, vaya al médico.

Las células glandulares son aquellas que producen el líquido de la próstata que es agregado al semen. El lugar donde se producen generalmente todos los cánceres de próstata, denominados adenocarcinomas.

Otros tipos de cáncer originados en la glándula prostática pueden ser: sarcomas, carcinomas de células pequeñas, tumores neuroendocrinos y carcinomas de células transicionales, que no suelen ser tan frecuentes como el primero.

La próstata es una glándula que sólo tienen los hombres, que sirve para producir el líquido que protege y nutre a los espermatozoides presentes en el semen. Está ubicada debajo de la vejiga urinaria y delante del recto, tiene un crecimiento rápido durante la pubertad gracias al aumento en hormonas masculinas (andrógenos), como la testosterona y dihidrotestosterona.

Según el estudio “Evolución de la mortalidad por cáncer de próstata en Colombia”, publicado por la Sociedad Colombiana de Urología, esta enfermedad es la primera causa de incidencia y la segunda de mortalidad por cáncer en la población masculina. Los más afectados son aquellos entre 60 y 75 años.

Los síntomas más comunes son problemas al orinar, flujo urinario lento o debilitado, necesidad de orinar con más frecuencia en la noche, sangre en la orina, dificultad para lograr una erección, dolor en las caderas, espalda, tórax, debilidad o adormecimiento en las piernas, pies o incluso pérdida del control de la vejiga.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos relaciona esta enfermedad con otras afecciones que pueden producir los mismos síntomas. En la medida en que los hombres envejecen, la próstata se puede volver más grande y obstruir la uretra o la vejiga. Esto puede causar problemas urinarios o sexuales. Esta afección se llama hiperplasia prostática benigna (HPB) y, aunque no es cancerosa, es posible que se necesite cirugía. Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna u otros problemas de próstata pueden ser similares a aquellos del cáncer de próstata.

Entre los factores que podrían afectar el riesgo del hombre de sufrir esta enfermedad, se encuentran aquellos que no se pueden cambiar como edad -a partir de los 40 años- y grupo étnico, siendo la raza negra más propensa a sufrir y fallecer por esta enfermedad. En algunos casos, el factor hereditario: cuando padre o hermano padecieron cáncer de próstata, el riesgo se duplica.

Teniendo en cuenta que riesgos como los antes mencionados no se pueden controlar y otros como el tabaquismo, obesidad y procedimientos como la vasectomía, no tienen científicamente comprobada su relación con este cáncer, se recomiendan actividades saludables y sencillas como mantener un peso saludable, consumir frutas y verduras en vez de carnes rojas y hacer ejercicio como método de prevención.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), en investigaciones recopiladas, enfatiza que para detectar un cáncer de próstata, el PSA (prueba sanguínea del antígeno prostático específico) y el tacto rectal, donde el médico introduce su dedo (con guante y lubricante) para palpar alguna anomalía, son los dos procedimientos que han dado mejores resultados.