A flor de piel realidades y  mitos del órgano más grande del cuerpo

A flor de piel realidades y mitos del órgano más grande del cuerpo

No todo lo que se cree y se dice acerca de las características y cuidados de la dermis es cierto. Por eso presentamos algunas de las ideas que viven en el inconsciente colectivo y las aclaramos.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Debido a que forma una barrera que impide que microorganismos nocivos penetren en el cuerpo, además, es esencial en la protección de los tejidos corporales contra lesiones, controla la pérdida de líquidos (la sangre y el agua), al regular la temperatura del cuerpo a través de la transpiración y protegiéndolo de los rayos ultravioleta.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los  Estados Unidos (EE.UU.), en sus investigaciones sobre este tema, advierte que cualquier cosa que irrite, obstruya o inflame la piel puede causar síntomas como enrojecimiento, hinchazón, ardor y picazón. La alergia, irritantes, su composición genética y ciertas enfermedades y problemas del sistema inmunitario pueden provocar sarpullidourticaria y otros problemas en la piel. Muchos problemas de la piel, como el acné, también afectan su apariencia.

Verdades y mentiras

Se cree que sudar ayuda a bajar de peso y eso es falso. Sudar es un mecanismo de autorregulación de temperatura corporal, al hacerlo, el cuerpo elimina sal, agua y pierde peso que recupera al beber la cantidad de líquido que transpiró, volviendo al peso normal.

La exfoliación no es algo que necesiten todas las pieles para su renovación. Esta práctica debe hacerse bajo supervisión médica y se recomienda especialmente en pieles grasosas con tendencia al acné. Lavarse la cara dos veces al día con agua tibia, masajeándose suavemente con un jabón fabricado específicamente para personas con acné puede evitar brotes, lavarse demasiado y frotarse la piel puede irritarla. Después de la limpieza, la Academia Americana de Dermatología (AAD) recomienda aplicar una loción de venta sin receta médica que contenga peróxido de benzoilo.

No todos los lunares son cancerígenos y deben eliminarse. Dependiendo de sus características pueden serlo pero existen métodos clínicos como la dermatoscopia que determinan lesiones tumorales sospechosas para realizar exámenes más específicos.

Para nutrir la piel sólo hace falta una dieta balanceada que incluya frutas, verduras, lácteos y alimentos ricos en aminoácidos. Las cremas ‘nutritivas’ pueden hidratar  y mejorar su apariencia pero no nutrirla.

Mediante el sudor no se eliminan toxinas. El cuerpo a través del proceso metabólico normal y dentro de su funcionamiento, expulsa lo que no necesita por medio de la orina (agua, sodio y potasio).

Algunos productos como bases, rubores y sustancias ‘hidratantes’ cosméticas pueden causar acné. Lo más recomendable es consultar con un dermatólogo sobre el maquillaje más apropiado para su tipo de piel.

No siempre la caída del pelo es un signo de calvicie. Se estima que una persona pierde, en promedio, 80 cabellos al día (que han envejecido). Sin embargo, si la caída es excesiva, conviene que consulte al dermatólogo antes de automedicarse.

La melanina es un protector natural, por eso algunas estadísticas refieren que las pieles oscuras tienen menores probabilidades de sufrir cáncer de piel. Sin embargo, deben cuidarse pues una mayor exposición al sol puede causar tumores y daños en su ADN. Expertos del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, señalan al melanoma como una enfermedad por la que se forman células malignas cancerosas en los melanocitos (células que dan color a la piel), y se puede arraigar en cualquiera zona superficial del cuerpo.

Afirman que las sustancias que contiene el cigarrillo, disminuyen la cantidad de sangre que llega a los tejidos provocando que la piel envejezca y se torne oscura. Es cierto.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/skinconditions.html
https://kidshealth.org/es/teens/skin-tips-esp.html
https://www.cancer.gov/espanol/tipos/piel/paciente/tratamiento-melanoma-pdq

 

Antigripales y sobrepeso: Una combinación que no cura

Antigripales y sobrepeso: Una combinación que no cura

La vacunación es el método más fácil para evitar enfermarse de gripa. Sin embargo, las personas obesas no consiguen dicho resultado. Conozca por qué.

El International Journal of Obesity publicó recientemente un estudio en el que, comparado con el 5% de los participantes con un peso saludable, se afirma que casi el 10% de las personas obesas, a pesar de ser vacunadas contra la gripa, contrajeron el virus.

Por otra parte, el HealthDay News señala que “científicos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill descubrieron que las personas obesas que recibieron una vacuna contra la gripe tenían dos veces más de probabilidades que sus compañeros, con peso normal, de enfermarse”.

Según los investigadores, las células T (combatientes de la infección y protectoras contra la gripa) no funcionan tan bien en las personas obesas, como en aquellas que tienen un peso normal, lo que conlleva a que la vacuna no tenga la eficiencia necesaria para efectuar el tratamiento.

La OMS explica que el índice de masa corporal (IMC), representa un factor de riesgo importante para enfermedades no transmisibles como:

  • Enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y accidentes cerebrovasculares
  • Diabetes
  • Trastornos del aparato locomotor (osteoartritis: enfermedad degenerativa discapacitante)
  • Cáncer (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícular biliar, riñones y colon).

El estudio para comparar la eficacia de la gripa en personas obesas, se llevó a cabo con 1.022 personas adultas las cuales recibieron la vacuna durante las temporadas de gripa 2013-2014 y 2014-2015.

Después de medir la respuesta de su sistema inmunológico, la coautora del estudio; Melinda Beck, y el autor principal del mismo; Scott Neidich, llegaron a las siguientes conclusiones:

  • MB: “Los adultos obesos vacunados son dos veces más propensos a desarrollar influenza y enfermedades similares a la influenza en comparación con los adultos de peso saludable vacunados”.
  • SN: “La alteración del funcionamiento celular, a pesar de la producción robusta de anticuerpos, puede hacer que los adultos obesos vacunados sean más susceptibles a la infección por influenza” (…) “Es posible que se necesiten enfoques alternativos para proteger a los adultos obesos de las infecciones del virus de la gripe estacional y pandémica”.
Neumonía: Prevenirla antes que tratarla

Neumonía: Prevenirla antes que tratarla

Esta infección respiratoria puede ser causada por virus, bacterias u hongos. Según la OMS, es responsable del 15% de todas las defunciones de menores de 5 años. Prácticas adecuadas de higiene y seguimiento responsable evitan complicaciones.

Los adultos mayores de 65 años y los niños menores de 5 años de edad, son quienes tienen mayor riesgo de padecerla. La infección se puede propagar a través de los virus presentes en garganta y nariz, cuando son inhalados por los pulmones, o mediante las partículas de estornudos o tos presentes en el aire.

Generalmente, la neumonía se manifiesta a través de fiebre alta, escalofríos, tos con flema, dolor en el pecho o ahogo, según su forma de presentarse (vírica o bacteriana). Las sibilancias, por ejemplo, son más frecuentes en las infecciones víricas.

En el caso de los niños, es diagnosticada por respiración rápida (taquipnea) y manifestación de signos como tos, dificultad para respirar y fiebre. Los lactantes por su parte, cuando la afectación es muy grave, pueden perder la consciencia, sufrir convulsiones e hiportermia.

Los agentes infecciosos más comunes son streptococcus pneumoniae (causa neumonía bacteriana en niños); haemophilus influenzae de tipo b (Hib) (segunda causa de neumonía bacteriana); el virus sincitial respiratorio (más frecuente de neumomía vírica) y pneumocystis jiroveci (importante causa en niños menores de seis meses con VIH/SIDA).

Se conoce por inmunodepresión a la disminución de las defensas en el organismo. Cuando los niños presentan este trastorno, son más propensos a contraer la enfermedad, debido a que su sistema inmunitario puede debilitarse por malnutrición o desnutrición.

Otros factores como la ausencia de leche materna en lactantes, enfermedades como el sarampión, VIH asintomático o causas ambientales como contaminación por leña, excrementos o combustible y el consumo de tabaco en espacios cerrados (casa), también afectan considerablemente a esta población.

Afirman los especialistas que la neumonía siempre será mejor prevenirla que tratarla y según la OMS, la inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tosferina, es la forma más eficaz de prevenir la infección.

Además de una nutrición adecuada, un constante y bien hecho lavado de manos, la higiene en los hogares la alimentación exclusiva de leche materna durante los primeros seis meses en lactantes, son claves para también mejorar las defensas del niño. En casos de niños con VIH, un tratamiento diario con antibiótico recetado por el médico, reduce el riesgo de contraer neumonía.

 

Toxinas: Residuos corporales que conviene saber eliminar

Toxinas: Residuos corporales que conviene saber eliminar

La Sociedad Colombiana de Sociedades Científicas comparte algunas de las prácticas que ayudan a lograr una vida más saludable.

Las toxinas son sustancias que causan efectos perjudiciales en la función o en la estructura de las células y pueden producir daños mínimos como fatales. Generalmente el cuerpo tiene un sistema que le permite eliminarlas, sin embargo, pueden acumularse a través del tiempo.

Estas sustancias son destruidas, principalmente, en los riñones, el hígado y el intestino grueso. Pero cuando el sistema se sobrecarga, estas partículas tóxicas pueden llegar a afectar todo el organismo.

Así como la medicina occidental tiene medicamentos que ayudan a mejorar su desempeño; otras disciplinas combinan ayunos, dietas, meditación y estímulo de la sudoración. Sin entrar a definir cuál método es mejor, conviene adoptar dietas y hábitos naturales, que pongan a raya las toxinas. Por ejemplo:

  • Procure que su dieta no se base exclusivamente en el consumo de alimentos conservados, tratados y enlatados. De ser posible, resulta recomendable no consumirlos por un tiempo (no menor a 30 días). Sobre todo cuando se trata de comida chatarra, pues carece de valor nutritivo y fibra.
  • Aumente el consumo de frutas y verduras frescas, en lo posible preparadas en la casa y sin ningún proceso industrial; cómalas sin salsas o aderezos.
  • Beba agua, hiérvala antes de consumirla.
  • Incremente el consumo de líquidos. Los jugos recién hechos ayudan a eliminar toxinas; el caldo y purés de verdura durante un día al mes ayudan a reducir la carga del sistema digestivo.
  • Pruebe el té, los de hierbas y el natural aumentan la micción y mejoran el tránsito intestinal.
  • Si sufre de estreñimiento, trátelo. Incluya en su dieta fibra natural (legumbres, salvado, avena y linaza), eduque el cuerpo para evacuar siempre a la misma hora.
  • El vapor ayuda a incrementar la frecuencia cardíaca, la sudoración y el metabolismo, con lo que se promueve, de paso, la eliminación de toxinas.
  • Descanse lo necesario. Ajuste sus horarios y adopte la sana costumbre de dormir entre siete y ocho horas cada noche. El estrés libera toxinas en el cuerpo, por lo tanto la relajación equilibra el sistema nervioso ayudando a disminuir estos efectos.
  • No se exponga. Evite el uso, al menos durante un mes, de ambientadores, aerosoles y toda clase de productos para el cuerpo, que tengan químicos en exceso.
  • No se automedique. No utilice fármacos a menos que un médico se los recete; si ese es el caso consúmalos de acuerdo con las dosis y los tiempos recomendados.