El combo de cirugía plástica:  De poder se puede, pero no se debe

El combo de cirugía plástica: De poder se puede, pero no se debe

Muchas intervenciones en una misma sesión quirúrgica tienen un alto riesgo. El Doctor Alfonso Riascos, médico cirujano especializado en cirugía plástica y miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, advierte en un estudio que, “de poder se puede, pero no se debe”, siempre y cuando no se tenga en cuenta las horas que el paciente va a estar en el quirófano.

Varias mujeres buscando un “todo en uno”, han muerto en el intento por creer en la economía que ofrecen personas inescrupulosas, con supuestos centros acondicionados para llevar a cabo los procedimientos. Hay que parar esto y saber que con la salud no se juega.

Dentro del estudio basado en más de 1.000 casos, con mujeres de la ciudad de Cali, a las que se evaluó  a lo largo del procedimiento, se llegó a la conclusión, que en las “cirugías múltiples” es posible minimizar los riesgos potenciales siempre y cuando haya un equipo especializado con protocolos individuales claros, los recursos para la intervención y que ésta se cumpla en el menor tiempo posible.

Hablar de riesgos, es hablar de tromboembolismo, hipotermia, infecciones, problemas cardiovasculares o respiratorios. Según la investigación, cuatro horas en el quirófano -aunque están dentro del tiempo normalmente estimado para cualquier tipo de cirugía- pueden prender las alarmas, entre cuatro y cinco horas los riesgos se hacen más evidentes y sobrepasar este tiempo podría traer riesgo de muerte en el paciente.

Alfonso Riascos, cirujano plástico del Centro Médico Imbanaco, afirma que, “los avances tecnológicos y la experticia de los cirujanos plásticos, sumado al deseo de los pacientes de un procedimiento, una sola recuperación y un solo viaje (para los que vienen del exterior), han impulsado el “auge” de estas cirugías”.

¡Importantísima!, es la comunicación entre médico y paciente. Tenga en cuenta que una acción tan simple podría disminuir los riesgos en la operación, pues si el médico conoce sus alergias, tratamientos a los que está expuesto, medicamentos que consume y demás, puede hacer una planeación de la cirugía y evitar posibles errores por desconocimiento.

El 80% de las cirugías que se practican hoy en día, tienen más de dos intervenciones, señala el doctor Alfonso Riascos. Las cirugías son la búsqueda de la perfección dentro de los cánones de la belleza de la sociedad; si se quiere someter, debe pagar y cuesta caro.

Tromboembolismo: un mal que comienza en sus piernas

Tromboembolismo: un mal que comienza en sus piernas

El tromboembolismo es un trastorno que se genera cuando un trombo (coágulo sanguíneo) se desprende de su lugar de origen y viaja a través del torrente sanguíneo, hasta generar la obstrucción de una arteria.

Los tipos más comunes de este trastorno, se explican a continuación:

Tromboembolismo pulmonar (TEP): sucede cuando un trombo, que procede de otra parte del cuerpo, se instala en el sistema venoso de los pulmones bloqueando el flujo sanguíneo y su oxigenación; generalmente estos casos se deben a una trombosis venosa profunda (TVP) o coágulo formado en una vena, causada en las piernas.

Puede generar síntomas como falta de aire sin explicación aparente, aumento de la frecuencia respiratoria, dolor de pecho que empeora al respirar profundo, desmayos y mareos.

Según el portal argentino Proyecto Salud, especializado en noticias de actualidad médica, entre los factores que predisponen a una afección tromboembólica se encuentran: reposo prolongado en cama con inmovilidad, insuficiencia cardíaca congestiva crónica, postoperatorio, embarazo, fracturas de cadera, anticonceptivos, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, obesidad, afecciones malignas, trastornos de la sangre, lesiones vasculares por traumatismos menores y la inmovilización con estasis como la que puede ocurrir en enfermedades crónicas.

Tromboembolismo venoso (TEV): la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que “el riesgo de tromboembolia venosa aumenta aproximadamente al doble tras un viaje de cuatro o más horas de duración”. Las dos manifestaciones más frecuentes de la TEV son la trombosis venosa profunda (causa dolor e hinchazón de la parte afectada) y la embolia pulmonar (EP) o bloqueo de una arteria pulmonar.

Los estudios recopilados en el Manual Merck, uno de los recursos de información médica más utilizados del mundo, reiteran que algunos factores de riesgos son comunes con los del tromboembolismo pulmonar, y otros son  accidentes vasculares cerebrales y traumatismos severos. Cuando se produce un coágulo de sangre en alguna vena, los signos de alarma son dolor o sensibilidad (por lo general en la pantorrilla), hinchazón en el tobillo o el pie, enrojecimiento o calor en la pierna.

Prevenir la trombosis es tan fácil como seguir las indicaciones del médico, respecto al uso de medicamentos. En caso de operación, durante viajes largo o muchas horas de reposo, se debe tratar de ejercitar los músculos para reducir la formación de coágulos.

FUENTE: http://www.proyecto-salud.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=10892
http://www.merckmanuals.com/es-us/professional/trastornos-cardiovasculares/enfermedades-de-las-venas-perif%C3%A9ricas/trombosis-venosa-profunda-tvp#v941044_es

De los trastornos del corazón y otras cardiopatías

De los trastornos del corazón y otras cardiopatías

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para quienes padecen algún tipo de enfermedades cardiovasculares (ECV) o algún factor de riesgo como (hipertensión arterial, diabetes, hiperlipidemia o alguna ECV ya confirmada), son fundamentales la detección precoz y el tratamiento temprano, por medio de servicios de orientación o la administración de medicamentos recetados por el médico.

Las enfermedades cardiovasculares son todos aquellos trastornos del corazón y los vasos sanguíneos clasificados en: Cardiopatía coronaria (infarto de miocardio), hipertensión arterial (presión alta), enfermedad cerebrovascular (apoplejía), enfermedad vascular periférica, insuficiencia cardíaca, cardiopatía reumática, cardiopatía congénita, miocardiopatías.

Este apartado se centra en la cardiopatía coronaria, también llamada arteriopatía coronaria (CAD), enfermedad de las arterias coronarias o coronariopatía, enfermedad coronaria (CHD), cardiopatía o enfermedad cardíaca arterioesclerótica; es la causa más frecuente de muerte súbita y muerte generalmente en hombres y mujeres mayores de cuarenta años.

Debido a la acumulación (placa aterosclerótica) de desechos grasos, compuestos de colesterol, calcio y otras sustancias dentro de las paredes de las arterias que irrigan los músculos del corazón, se produce un estrechamiento de los vasos, generando así una cardiopatía coronaria.

Los factores de riesgo son aquellos que pueden incrementar la posibilidad de padecerla y estos incluyen: niveles altos de grasa o colesterol en la sangre, tabaquismo, presión arterial alta, niveles elevados de azúcar (diabetes), hipertensión arterial, enfermedad renal crónica, inactividad física, obesidad.

Médicos de la Fundación Cardiovascular de Colombia reiteran que, sin embargo, algunos factores de riesgo no se pueden cambiar, tales como: edad (conforme aumenta la edad, aumenta el riesgo), género (los hombres tiene un más alto nivel de padecerla, para las mujeres el riesgo aumenta con la menopausia), genes (suele ser una enfermedad hereditaria).

La cardiopatía puede ser asintomática o manifestarse a través de síntomas notorios como un ataque al corazón repentino o una angina de pecho que se siente como una compresión en el corazón que puede desaparecer cuando el cuerpo se encuentre en reposo. Otros síntomas son dificultad para respirar, fatiga según la actividad que se esté llevando a cabo, debilidad.

La Fundación de la Artritis (EE.UU.) hace énfasis en la importancia de que quienes presentan tanto artritis como enfermedades cardiovasculares, mantengan un estilo de vida saludable. En particular, se recomienda la actividad física en caso de presentar ambas. La mayoría de las enfermedades del corazón pueden prevenirse actuando sobre factores de riesgo,  llevando una alimentación sana reduciendo el consumo de sal y aumentando el de frutas y hortalizas, evitar el total consumo de tabaco, seguir una dieta rica en ácidos grasos omega 3 y vitamina C.