Alimentación, una deuda con el cuerpo

Alimentación, una deuda con el cuerpo

Comer sano es su elección. Tome la decisión y sea una persona feliz.

Médicos, científicos y organizaciones dedicadas al cuidado de la salud, destacan lo importante de llevar una alimentación sana y equilibrada, para el buen desempeño en todos los procesos de desarrollo que realiza nuestro cuerpo.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (EE.UU.) subraya la fórmula lógica del consumo de energía corporal:

Si el aporte de energía (las calorías que consume) es igual al gasto de energía (las calorías que quema) durante un período determinado significa que el peso se mantendrá igual.
Si se aporta energía más de lo que se gasta durante un período determinado, entonces aumentará de peso; y si se gasta energía más de lo que se aporta durante un período determinado, entonces perderá peso.

Aquello que comemos influye significativamente en la capacidad de nuestro cerebro para pensar bien y mejor, así lo ratifica un estudio que se llevó a cabo con dos tipos de personas; quienes comen saludablemente (frutas, verduras y pescado) y aquellos que no.  El resultado es lo que imaginan; las personas con una dieta baja en nutrientes mostraron un hipocampo cerebral (zona encargada del aprendizaje, la memoria y salud mental) más pequeño.

Las vitaminas del complejo B (B1, B6 y B12) son micronutrientes que favorecen el sistema cognitivo y nervioso, otros como el yodo y el hierro son importantes para el buen funcionamiento neuronal y los ácidos grasos como omega-3 durante la dieta habitual, para elevar la masa gris y evitar desórdenes mentales (falta de atención, dislexia, demencia, depresión, esquizofrenia y trastorno bipolar).

Los especialistas recomiendan incluir en la dieta frutas y verduras como por ejemplo fresas, arándanos y tomate, con gran poder antioxidante y ayudan a proteger el cuerpo de los radicales libres.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en su programa de guías alimentarias (Elije mi Plato) hace énfasis en los beneficios de la buena alimentación y la actividad física para jóvenes y adultos, y señala la importancia de maximizar alimentos nutritivos, revitalizar con cereales, enriquecer la dieta con proteína, consumir alimentos de origen vegetal, diversificar las frutas y verduras, no olvidar los productos lácteos, balancear las comidas, beber agua y conocer cuánto debo comer.

Otro gran alimento, amado por muchos y odiado por otros, es la yema de huevo porque su contenido de colina es imprescindible para la memoria. Consumir diariamente verduras de hoja verde (acelgas, espinacas, lechuga, brócoli), acompañados de carne o pescado, le aportan hierro, favoreciendo sus funciones cerebrales y cognitivas.

El yodo por su parte es básico para aumentar la capacidad del trabajo mental y poco lo tenemos en cuenta. Puede ser consumido mediante la sal yodada; es un elemento que no necesita de grandes cantidades.

Comer rico es comer sano y comer sano es comer bien. La alimentación es la base para el funcionamiento disciplinado de la mente, el cuerpo y el corazón, pues está relacionada con el estado emocional, los cambios de humor y el rendimiento intelectual o físico.

FUENTES: https://www.nhlbi.nih.gov/health/educational/wecan/espanol/comasaludable.htm
https://choosemyplate-prod.azureedge.net/sites/default/files/tentips/DGTipsheet25HealthyEatingActiveLifestyle-sp.pdf

Toxinas: Residuos corporales que conviene saber eliminar

Toxinas: Residuos corporales que conviene saber eliminar

La Sociedad Colombiana de Sociedades Científicas comparte algunas de las prácticas que ayudan a lograr una vida más saludable.

Las toxinas son sustancias que causan efectos perjudiciales en la función o en la estructura de las células y pueden producir daños mínimos como fatales. Generalmente el cuerpo tiene un sistema que le permite eliminarlas, sin embargo, pueden acumularse a través del tiempo.

Estas sustancias son destruidas, principalmente, en los riñones, el hígado y el intestino grueso. Pero cuando el sistema se sobrecarga, estas partículas tóxicas pueden llegar a afectar todo el organismo.

Así como la medicina occidental tiene medicamentos que ayudan a mejorar su desempeño; otras disciplinas combinan ayunos, dietas, meditación y estímulo de la sudoración. Sin entrar a definir cuál método es mejor, conviene adoptar dietas y hábitos naturales, que pongan a raya las toxinas. Por ejemplo:

  • Procure que su dieta no se base exclusivamente en el consumo de alimentos conservados, tratados y enlatados. De ser posible, resulta recomendable no consumirlos por un tiempo (no menor a 30 días). Sobre todo cuando se trata de comida chatarra, pues carece de valor nutritivo y fibra.
  • Aumente el consumo de frutas y verduras frescas, en lo posible preparadas en la casa y sin ningún proceso industrial; cómalas sin salsas o aderezos.
  • Beba agua, hiérvala antes de consumirla.
  • Incremente el consumo de líquidos. Los jugos recién hechos ayudan a eliminar toxinas; el caldo y purés de verdura durante un día al mes ayudan a reducir la carga del sistema digestivo.
  • Pruebe el té, los de hierbas y el natural aumentan la micción y mejoran el tránsito intestinal.
  • Si sufre de estreñimiento, trátelo. Incluya en su dieta fibra natural (legumbres, salvado, avena y linaza), eduque el cuerpo para evacuar siempre a la misma hora.
  • El vapor ayuda a incrementar la frecuencia cardíaca, la sudoración y el metabolismo, con lo que se promueve, de paso, la eliminación de toxinas.
  • Descanse lo necesario. Ajuste sus horarios y adopte la sana costumbre de dormir entre siete y ocho horas cada noche. El estrés libera toxinas en el cuerpo, por lo tanto la relajación equilibra el sistema nervioso ayudando a disminuir estos efectos.
  • No se exponga. Evite el uso, al menos durante un mes, de ambientadores, aerosoles y toda clase de productos para el cuerpo, que tengan químicos en exceso.
  • No se automedique. No utilice fármacos a menos que un médico se los recete; si ese es el caso consúmalos de acuerdo con las dosis y los tiempos recomendados.