Sus dolores abdominales tienen una causa. ¡Conózcala!

Sus dolores abdominales tienen una causa. ¡Conózcala!

El síntoma más importante de la peritonitis es el dolor abdominal. No se descuide ante la presencia de cualquier manifestación que emita su cuerpo, pues como en el caso de la peritonitis, conlleva un manejo de alto riesgo.

El tejido que recubre la pared interna del abdomen y la mayoría de los órganos abdominales se denomina peritoneo. Cuando se genera acumulación de sangre, fluidos corporales o pus en el vientre, se habla de una peritonitis.

En general, el síntoma más importante de la peritonitis, es el dolor abdominal que varía según la infección y localización del mismo. Esta inflamación puede deberse a problemas como: trauma o heridas en el abdomen, ruptura del apéndice, divertículos rotos e infección después de cualquier cirugía en el abdomen.

En las primeras fases el vientre puede estar muy dolorido y sensible, lucir distendido lo que se conoce como distensión abdominal. Otros síntomas abarcan: fiebre y escalofríos, evacuar pocas heces o gases o nada en absoluto, fatiga excesiva, eliminar menos orina, náuseas y vómitos, palpitaciones aceleradas y dificultad respiratoria.

En la exploración abdominal hay dolor en la palpación directa. Cuando se examina el recto, se descubre dolor a la presión pélvica y define un absceso en la pelvis. Fiebre, taquicardia, escalofríos, respiración rápida suelen ser signos de sepsis (infección grave). El hipo y dolor de hombro indican participación del diafragma, los vómitos indican íleo (interrupción gastrointestinal) y pueden generar deshidratación.

La anorexia casi siempre está presente y las náuseas pueden acompañarse más tarde de vómito. La fiebre puede oscilar entre 38 y 41°C y es de carácter más evidente en pacientes jóvenes y saludables. El gasto urinario está disminuido y la taquipnea revela la demanda de oxígeno y la necesidad de corregir la acidosis que en casos fulminantes, con la deshidratación se desarrolla a raíz de la deshidratación (presencia excesiva de ácidos en los tejidos). En este punto, los ojos se hunden, la boca se seca y el colapso circulatorio puede ser mortal.

De acuerdo con la Asociación Americana de Estudio de Enfermedades del Hígado, los signos físicos que también podrías mostrar indicios de la enfermedad son: apariencia debido a que el paciente se encuentra demacrado, inmóvil  y con las piernas flexionadas por el dolor, la temperatura puede ser muy variable, al principio normal con tendencia a elevarse; su caída es grave. La respiración se puede mostrar rápida y superficial (taquipnea) de tipo torácico por inmovilidad de los músculos abdominales, ictericia (color amarillento de la piel.

Apendicitis: Un descuido puede ser mortal

Apendicitis: Un descuido puede ser mortal

Dada la sintomatología de esta enfermedad, el diagnóstico puede ser confuso. Consulte al médico y evite el salto a una peritonitis.

El apéndice es un órgano pequeño, ubicado cerca de la unión del intestino delgado y el colon, que en ocasiones puede infectarse. Cuando es bloqueado por heces o muy rara vez, por un tumor que afecta a la mucosa, el tejido linfoide y la capa muscular genera lo que se conoce como apendicitis.

Datos recopilados en el portal Md.Saúde, sitio de salud escrito por médicos con información basada en estudios científicos, afirman que el problema no es la inflamación sino la evolución de la enfermedad, teniendo en cuenta que los síntomas comienzan con dolor abdominal leve alrededor del ombligo haciéndose cada vez más intenso, rigidez en la pared del abdomen, náuseas, vómitos, inapetencia, estreñimiento o diarrea, incapacidad para eliminar gases, fiebre baja y luego el dolor se traslada hacia la zona derecha, localizándose en la fosa ilíaca.

No todos los signos y síntomas mencionados están necesariamente presentes en pacientes con apendicitis aguda. De hecho, algunos de ellos, tales como diarrea, estreñimiento o distensión abdominal, se presentan en menos de la mitad de los casos.

Si el apéndice llega a romperse, los dolores pueden cesar por un tiempo determinado llevando al paciente a sentirse mejor. Sin embargo, es una falsa alarma porque pasado ese lapso los dolores van a ser peores y se sentirán como contracciones al caminar, toser o realizar otras acciones.

Cabe resaltar que diferentes enfermedades como diverticulitis, ileocolitis por bacterias, la enfermedad de Crohn, colitis tuberculosa, linfomas, cáncer de colon o alteraciones ginecológicas (embarazo ectópico, proceso de ovulación del ciclo menstrual), pueden confundirse con apendicitis, debido a que los síntomas de cada una de estas, se desarrollan en la parte inferior derecha del abdomen.

Durante las primeras seis a ocho horas, el dolor de la apendicitis puede estar localizado en el ombligo; conforme avanza la inflamación también se agrava y migra hacia el cuadrante inferior derecho del abdomen.

Al realizar contacto físico por parte del médico, un signo típico es el dolor a la descompresión o signo de Blumberg, que consiste en la presión con la mano en la región del estómago donde se siente el dolor; por otro lado, cuando el paciente tiene un proceso inflamatorio intraabdominal, existe una contracción involuntaria de los músculos o defensa abdominal, que se nota cuando al palpar la región se siente dura y es dolorosa.

El portal Radiologyinfo.org del Colegio Americano de Radiología explica que el tratamiento más común para la apendicitis es una apendectomía, o cirugía para remover completamente el apéndice. Sin embargo, en algunos pacientes el apéndice puede romperse y llevar a la formación de un absceso, o colección de pus. En este caso, además de la realización de la apendectomía, su médico podría recomendar que se le realice un procedimiento de drenaje percutáneo del absceso, para remover el fluido de su cuerpo. Por último, cabe destacar que la incidencia de esta enfermedad es más frecuente en personas entre los 10 y 30 años de edad.

Aneurisma Cuando las paredes arteriales generan riesgo

Aneurisma Cuando las paredes arteriales generan riesgo

La incidencia de este fenómeno es más frecuente en los hombres y aumenta con la edad. Esto no quiere decir que las mujeres no puedan verse afectadas. Prevenir es cosa de todos.

La aorta es la arteria principal y el mayor vaso sanguíneo del organismo, mide aproximadamente 2,5 cm de diámetro y es a través del cual la sangre viaja por el ventrículo izquierdo hacia las demás arterias. La aorta se divide en ascendente, arco aórtico, torácica descendente y abdominal.

La pared aórtica formada por las capas interna, media y externa, puede debilitarse y ocasionar un ensanchamiento permanente conocido como aneurisma. A partir de 5 cm se podría provocar una ruptura del vaso sanguíneo.

Los aneurismas por lo general se manifiestan en la aorta abdominal, sin embargo pueden generarse en cualquier punto de la arteria. Componentes externos como infecciones bacterianas en la pared arterial, o heridas con cualquier tipo de arma, e internos como debilidades hereditarias o arterioesclerosis, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes, sedentarismo y obesidad, son los factores de riesgo más frecuentes.

Información suministrada por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) señala que los otros lugares comunes para los aneurismas aparte de la arteria aorta, son: El cerebro, detrás de la rodilla (aneurisma de la arteria poplítea), el intestino (aneurisma de la arteria mesentérica), y una arteria en el bazo (aneurisma de la arteria esplénica).

Cuando estas dilataciones ocurren en la aorta abdominal, por lo general es asintomático, no obstante los síntomas dependen de su localización, por ejemplo el aneurisma de la aorta torácica, puede provocar dolor en el tórax, disnea (ahogo), tos, ronquera, o disfagia (dificultad para tragar); en el caso del aneurisma de la aorta abdominal, a pesar de ser asintomático, no se descarta el dolor a medida de su crecimiento; el paciente puede sentir pulsaciones fuertes en el abdomen, dolor torácico, lumbar o en el escroto.

Cuando un aneurisma se rompe, lo normal es que lo haga sin previo aviso, sin embargo, el dolor puede ser quien anuncie la rotura según el nivel de intensidad; cuando el dolor es agudo y además hay hipotensión, la rotura necesitará intervención quirúrgica urgente.

Cardiólogos del Instituto del Corazón de Texas en Estados Unidos indican que toda enfermedad que debilite las paredes de las arterias puede dar lugar a la formación de un aneurisma, y advierten sobre factores determinantes que aumentan el riesgo de padecerlo, estos son: La aterosclerosis (una acumulación de placa grasa en las arterias), la presión arterial alta, el hábito de fumar, las heridas profundas, lesiones o infecciones de los vasos sanguíneos, una anomalía congénita, las enfermedades heredadas, o la presencia de un gen defectuoso. Los investigadores han descubierto que las personas que tienen un defecto en uno de los tres genes relacionados con los aneurismas aórticos corren más riesgo de sufrir disección de la aorta en algún momento de la vida.

Los hombres pueden ser los más afectados, especialmente aquellos a partir de los 60 años, consumidores de tabaco, sedentarios e hipertensos. Por ello, lo más importante es tratar de prevenir primero, los factores de riesgo de tipo cardiovascular (tensión arterial o arteriosclerosis).

Según la Sociedad de Radiología de Norteamérica, se puede confirmar la presencia de un Aneurisma de la Aorta Abdominal (AAA) con un ultrasonido, una tomografía computada  abdominal o pélvica, o una angiografía. El tratamiento depende de la ubicación y tamaño del aneurisma, la edad del paciente, su función renal y otras condiciones.

Los hábitos de vida saludable, son el mejor remedio para prevenir cualquier tipo de enfermedad y deben seguirse, si se requiere, a partir de consejo médico para no abusar en la actividad física o alimentación y mantener el equilibrio.