Sarcoidosis:  La enfermedad de los órganos

Sarcoidosis: La enfermedad de los órganos

La sarcoidosis es una enfermedad que no puede prevenirse por el desconocimiento de su causa.

La sarcoidosis es una enfermedad de causa desconocida que consiste en la formación de granulomas en distintas partes del cuerpo: los pulmones, la piel o los ganglios linfáticos especialmente los del tórax; posteriormente puede afectar los ojos, el hígado y en un menor grado, el corazón y el cerebro, causándoles graves complicaciones.

Un  granuloma es un cuerpo duro o tumor generalmente benigno de naturaleza inflamatoria causada por un organismo extraño. Normalmente el sistema inmunitario defiende al organismo de sustancias tóxicas, enviándole células especiales que destruyen el daño, ayudando al cuerpo a desinflamar; acción que no se da en las personas con sarcoidosis.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), señala que los médicos creen que tener ciertos genes hace que una persona sea más propensa a desarrollar sarcoidosis, y que los factores que pueden disparar esta enfermedad incluyen infecciones por bacterias o virus, y el contacto con polvo o químicos también puede influir. Aunque no es una enfermedad muy común en niños pequeños, suele desarrollarse entre los 20 y 40 años de edad y afectar especialmente a las mujeres.

Así como la sarcoidosis es asintomática, también puede manifestar síntomas en cualquier órgano del cuerpo humano. Por lo general, los síntomas se desarrollan en el pulmón o el tórax y estos son: dolor torácico en la zona posterior del esternón, dificultad al respirar, tos seca o con sangre que aunque no es muy frecuente indica gravedad, síntomas de malestar o indisposición general.
Otros síntomas pueden ser: crepitaciones (sonido respiratorio anormal), cansancio, debilidad, fiebre, pérdida del apetito y por ende, pérdida de peso. Hay algunos casos en los que puede aparecer depresión, aunque se desconoce que sea una causa de la enfermedad; este trastorno se atribuye más bien a un deterioro emocional a raíz de la misma.

Además de los síntomas comunes, cada órgano también puede manifestar sus propias molestias. Por ejemplo:

  • Ganglios linfáticos: Inflamación.
  • Pulmones: tos y dificultad respiratoria.
  • Hígado: inflamación del hígado (a menudo sin molestias, valores hepáticos elevados).
  • Bazo: inflamación del bazo. En ocasiones aparece el síndrome del hiperesplenismo, que se caracteriza por una disminución en el número de glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
  • Corazón: alteraciones del ritmo cardíaco, de la función de las válvulas del corazón y derrame pericárdico, entre otros.

El portal español de salud y medicina onmeda.es señala que el pronóstico de la sarcoidosis aguda es más positivo, en este caso se puede curar sin complicaciones e incluso sin tratamiento. Sin embargo, el pronóstico del tipo crónico es peor. En general, la sarcoidosis crónica responde bien a los corticosteroides, aunque en algunos casos (a pesar del tratamiento) no es posible evitar las limitaciones de la función pulmonar. Un índice del 5% de los pacientes con sarcoidosis crónica fallece a causa de la enfermedad.

Trastornos del sueño pueden afectar su salud

Trastornos del sueño pueden afectar su salud

Problemas de obesidad e hipertensión son un camino fácil para llegar a sufrir SAOS.

El sueño es una función cerebral en el que una serie de estadios definidos como I, II, III, IV, suceden de modo cíclico. El ciclo caracterizado por patrones neurofisiológicos se repite cada 60 o 90 minutos haciendo el sueño reparador durante la noche.

Investigaciones afirman que durante el sueño, el control de la respiración pasa de ser un acto semivoluntario a convertirse en una actividad de autorregulación de máxima prioridad biológica, debido a lo cual, las enfermedades respiratorias que puedan presentarse durante el sueño, alteran las fases de éste, evitándole restaurar el organismo.

Por lo general, la vía aérea respiratoria está limpia y las personas pueden respirar con tranquilidad mientras duermen, no obstante, hay casos en los que se bloquea porque los tejidos se cierran y causan lo que se conoce como apnea.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es un colapso repetido de la respiración por horas, que suele durar entre 20 y 30 segundos. Tiene gran incidencia en personas mayores de 30 años de edad, especialmente del sexo masculino.

Esta condición se puede dividir en tres:

  1. Apnea obstructiva del sueño: Es la más frecuente y sucede durante la noche al haber interrupción del flujo aéreo por obstrucción de la vía respiratoria.
  2. Apnea del sueño central: Aquí aunque las vías permanecen abiertas, el cerebro deja de enviar las señales a los músculos que controlan la respiración y la interrumpen. Ocurre también en la noche.
  3. Apnea del sueño mixta: Se mezclan las dos anteriores, empezando por una apnea central que con el tiempo se vuelve obstructiva.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre del Departamento de salud y servicios Humanos de Estados Unidos (EE.UU.), señala que la apnea obstructiva del sueño es más frecuente en personas con sobrepeso, pero puede afectar a cualquiera. Por ejemplo, los niños pequeños que tienen las amígdalas inflamadas pueden tener apnea obstructiva del sueño.

El síntoma más frecuente y que por lo general lo descubre el compañero del paciente en la noche, son los ronquidos y la somnolencia diurna en exceso. Otros indicios clasificados entre los que se dan en la mañana y en la noche son:

Síntomas nocturnos: Actividad motora anormal o trastornos del movimiento, interrupción del sueño, enuresis o incontinencia urinaria, reflujo gastroesofágico, sudoración nocturna e insomnio.

Síntomas diurnos: Hipersomnia o sueño profundo, cefalea, impotencia o disminución de la libido, trastornos psiquiátricos, alteración de la voz, deterioro intelectual, déficit de la memoria, accidentes de tráfico, sequedad de la boca y cefalea matinal, sueño poco reparador.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) hace mención de las posibles complicaciones que puede desencadenar esta enfermedad al no ser tratada: Arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco,, hipertensión arterial y accidente cerebrovascular.

Este colapso eleva la presión arterial y aumenta el riesgo cardiovascular, sin embargo, si hay un tratamiento sostenido puede disminuir las complicaciones vasculares.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000811.htm
https://www.nhlbi.nih.gov/health-spanish/health-topics/temas/sleep_apnea

Entre los pulmones y la enfermedad, está el tabaquismo

Entre los pulmones y la enfermedad, está el tabaquismo

El consumo de cigarrillo aumenta en sus pulmones el riesgo a sufrir neumotórax.

Los principales órganos del aparato respiratorio son los pulmones, ubicados en la caja torácica arriba del diafragma. Son los encargados principalmente de la función respiratoria que consiste en captar el oxígeno del aire e introducirlo en la sangre, expulsando el dióxido de carbono del cuerpo.

Estudios recopilados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), explican que cuando el aire llena el espacio por fuera del pulmón, entre este y la pared torácica se genera su acumulación, lo cual presiona el pulmón, impidiéndole expandirse como lo hace normalmente. A esta anomalía se le denomina neumotórax.

Los síntomas suelen incluir: aleteo nasal, dolor torácico que empeora con tos o respiración profunda, dificultad respiratoria. Cuando el neumotórax es mayor o más avanzado, se presentan síntomas como: coloración azulada de la piel por falta de oxígeno, mareo y desvanecimiento, opresión torácica, frecuencia cardíaca rápida, tendencia a la fatiga.

Para prevenir un neumotórax es necesario evitar sus causas tales como: lesiones al pulmón (con arma de fuego o arma blanca), fracturarse la costilla y en casos de procedimientos médicos, saber muy bien en las manos de qué médico se encuentra.

Por otro lado, esta afección pueden causarla ampollas de aire que se rompen, enviando aire hacia el espacio que rodea el pulmón. Los cambios de presión de aire como las grandes alturas o el buceo, suelen ser los causantes.

Neumopatías como asma, EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis quística, tuberculosis, tos ferina, aumentan la probabilidad de sufrir un neumotórax.

La Clínica Universidad de Navarra (España) en su sitio web www.cun.es explica que el tratamiento de esta enfermedad consiste, por un lado, en evacuar el aire de la cavidad pleural, tras la colocación bajo anestesia local de un drenaje torácico, conectado bajo aspiración a un sistema de sello de agua que permite mantener la presión negativa intrapleural (por debajo de la presión atmosférica), logrando así una adecuada expansión pulmonar.

Para prevenir esta enfermedad, se recomienda a quienes la padecen, si son pacientes con adicción al cigarrillo, que eviten fumar, por el contrario si tiene antecedentes familiares, lo mejor es no realizar actividades como buceo o aquellas que puedan comprometer los pulmones.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000087.htm
http://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/neumotorax

Cuando respirar se convierte en un problema

Cuando respirar se convierte en un problema

Este traumatismo poco común, puede ser consecuencia de una lesión o enfermedad. El signo de Hamman es la queja más común de los pacientes.

El mediastino es la parte del tórax que se encuentra ubicada entre el esternón, la columna vertebral y los pulmones; en dicha zona están contenidos el corazón, los vasos sanguíneos grandes, la tráquea, el timo, el esófago y los tejidos conectivos. Se divide en anterior o frontal, medio y posterior.

Cuando hay presencia de aire en el mediastino, a esto se le conoce como neumomediastino espontáneo (NME), una enfermedad poco común que suele ocurrir en personas jóvenes, especialmente atletas de contextura delgada, altas y con tórax longilíneo.

En algunos casos, puede ser una enfermedad completamente asintomática. Sin embargo, es usualmente una afección que causa dolor torácico detrás del esternón, dispersándose muchas veces hacia otras partes del cuerpo como el cuello o los brazos. Cuando se toma una respiración muy profunda o se lleva a cabo una deglución, el dolor podría empeorar.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) subraya que este no es un traumatismo común, no obstante puede ser causado por una lesión o enfermedad y suele ocurrir con mayor frecuencia, cuando el aire se filtra desde el pulmón hacia el mediastino.

Esta afección, normalmente es causada por tos excesiva, contracciones repetitivas que aumentan la presión abdominal (trabajos de parto), vómitos o sibilancias y ocurren generalmente después de la práctica de buceo, ascensos rápidos en altitud, el uso de respiradores, el consumo inhalado de drogas psicoactivas como cocaína o crack, las rupturas de esófago y tráquea o los accesos de tos en pacientes asmáticos o con infecciones respiratorias bajas.

Los síntomas por su parte no son frecuentes pero ocurren con dolor torácico y retroesternal (encima del diafragma), disnea, disfagia (dificultad para deglutir) y debilidad. El signo de Hamman o de crepitación, es la queja más común de los pacientes.

Se trata de un  ruido crujiente y áspero del corazón cuando sus latidos chocan contra tejidos llenos de aire. Puede compararse con el sonido de las crispetas cuando estallan. Generalmente es una condición que se crea en los pacientes que han sido operados a corazón abierto.

No es un estado que normalmente requiera tratamiento, debido a que el cuerpo absorberá el aire de manera gradual, sin embargo, se puede realizar una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico, teniendo en cuenta que durante un examen físico, el médico ha sentido pequeñas burbujas de aire bajo la piel de este órgano, los brazos o el cuello.

Por su parte, el portal de contenidos médicos y noticias intramed.net, sostiene que los pacientes jóvenes con neumomediastino espontáneo pueden ser tratados con un corto período de observación y tratamiento sintomático, generalmente sin la necesidad de admisión o estudios diagnósticos adicionales.

El cigarrillo… el peor enemigo de los pulmones y sus funciones respiratorias

El cigarrillo… el peor enemigo de los pulmones y sus funciones respiratorias

Evítese riesgos y enfermedades como la fibrosis pulmonar.

Esta es una condición que afecta el tejido de los pulmones debido a que se van cicatrizando como consecuencia de la reproducción del tejido conjuntivo. Por esta razón, el tejido se vuelve grueso y duro, hay dificultad respiratoria por la falta de oxígeno que recibe la sangre y la circulación sanguínea en la circulación pulmonar queda limitada; lo anterior puede desencadenar en un paro cardíaco.

La enfermedad también se denomina fibrosis pulmonar intersticial haciendo referencia a un grupo de enfermedades que causan cicatrización en los pulmones o al espacio intermedio que se extiende por el tejido funcional de los órganos. Causas como tal se desconocen, sin embargo, el cigarrillo o tabaco son los mayores riesgos para el desarrollo de esta enfermedad.

Otros factores son reflujo gástrico, medicamentos comunes como antidepresivos, exposición a sustancias como aserrín (polvillo), acero, plomo, latón o madera, y contaminantes ambientales o el grupo de enfermedades de la fibrosis pulmonar intersticial.

Por otra parte, al igual que las causas, los síntomas también pueden ser muy variables, pues así como en algunos casos es asintomático, en otros se desarrolla disnea (ahogo), tos seca o con flema, especialmente en horas nocturnas. Datos recopilados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), señalan como los síntomas más comunes el cansancio, pérdida de peso sin razón aparente, dolores musculares o de articulaciones e incluso, acropaquia (dedos de tambor), una condición que desarrolla un engrosamiento del tejido por debajo de la uña de manos y pies.

La fibrosis pulmonar, en función de sus causas, puede clasificarse en: fibrosis pulmonar idiopática, fibrosis como consecuencia de un daño alveolar difuso o fibrosis pulmonar como consecuencia de una enfermedad sistémica (colagenosis).

La fibrosis pulmonar idiopática, incluida dentro de las enfermedades intersticiales del pulmón, es una enfermedad crónica que afecta a ambos pulmones y se caracteriza por la cicatrización progresiva mediante la cual, el pulmón pierde flexibilidad. Generalmente tiene incidencia en personas entre 50 y 70 años de edad.

Para prevenir estas enfermedades se pueden tomar medidas que beneficien el estado de salud del paciente, como cambios en los hábitos de vida saludable. Eliminar el consumo de cigarrillo, realizar actividad física más seguido, regular síntomas como el ahogo que suelen producirse en estos casos.

El portal español de salud y medicina onmeda.es afirma que el pronóstico de la fibrosis pulmonar es irregular y va desde una esperanza de vida de pocos años hasta un tiempo de supervivencia ilimitado.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/pulmonaryfibrosis.html
http://www.onmeda.es/enfermedades/fibrosis_pulmonar.html

Derrame pleural y cáncer, un dúo mortal.

Derrame pleural y cáncer, un dúo mortal.

Se estima que un 50% de quienes padecen algún tipo de cáncer, desarrollan este derrame.

La acumulación de líquido que se presenta en el espacio entre la membrana que recubre los pulmones y la pared torácica (zona pleural), es un derrame pleural. Se estima que un 50% de quienes padecen algún tipo de cáncer, desarrollan este trastorno.

Por otro lado, un cáncer que crece en el espacio pleural puede provocar un derrame pleural maligno, y más del 75 % de las personas que lo tienen, desarrollan linfoma, cáncer de mama, de pulmón u ovario. Esta infección es considerada como un signo de cáncer que se ha diseminado a otras áreas del cuerpo (metastásico). Aunque puede tratarse, el derrame pleural maligno es un síndrome potencialmente mortal.

Estudios recopilados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), mencionan y explican los dos tipos de derrame pleural que se conocen:

  • Derrame pleural trasudativo: Causado por la filtración de un líquido hacia el espacio pleural, debido a un bajo contenido de proteínas en la sangre o la presión elevada en los vasos sanguíneos. La causa más común es la insuficiencia cardíaca congestiva provocada por la presión anormal en los pulmones.
  • Derrame pleural exudativo: Causado por el bloqueo de los vasos sanguíneos o vasos linfáticos, inflamación, lesión al pulmón y tumores que se forman como resultado de una irritación (hinchazón) de la pleura y a menudo son causados por enfermedad pulmonar. Los ejemplos abarcan: cáncer pulmonar, neumonía, tuberculosis y otras infecciones pulmonares, reacción a fármacos, asbestosis y sarcoidosis.

Según el portal español de salud y medicina onmeda.es, un derrame pleural así como puede tener causas diferentes, pueden haber otras que no afecten directamente a los pulmones o que sean signo de otros trastornos, por ejemplo:

  • Tumores malignos; cáncer de pulmón, cáncer de mama o cáncer de ovarios, mesotelioma pleural, carcinoma de las células renales, linfomas malignos (linfomas no Hodgkin o linfomas de Hodgkin).
  • Inflamaciones; inflamación de los pulmones, tuberculosis, inflamación del páncreas, enfermedades reumáticas.
  • Insuficiencia cardiaca.

En general son los tumores malignos los mayores causantes de los derrames pleurales, seguido por la inflamación bacteriana (30% de los casos), y la insuficiencia cardíaca (10%).

Los síntomas comunes pueden ser: dificultad para respirar, tos seca, dolor, opresión en el pecho, malestar general, dolor torácico, hipo, respiración rápida o en algunos casos puede ser asintomático.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000086.htm
http://www.onmeda.es/enfermedades/derrame_pleural-causas-3100-3.html