HIPERTROFIA DE ADENOIDES

HIPERTROFIA DE ADENOIDES

Las adenoides son tejidos linfáticos que se encuentran en las vías respiratorias altas entre la nariz y la parte posterior de la garganta. Son similares a las amígdalas. La hipertrofia de adenoides significa que el tejido está hinchado. La hipertrofia de adenoides puede ser normal. Estas pueden agrandarse cuando el bebé crece en el útero. Las vegetaciones adenoides le ayudan al cuerpo a prevenir o combatir infecciones atrapando bacterias y gérmenes. Las infecciones pueden provocar que las vegetaciones adenoides se inflamen. Las adenoides pueden permanecer agrandadas aun cuando usted no esté enfermo.

Otitis: cuando quien le habla es el oído

Otitis: cuando quien le habla es el oído

Que un niño se rasque las orejas puede ser señal de advertencia sobre un problema de otitis, que por lo general, llega acompañado de fiebre, vómitos, problemas de audición e irritabilidad.

Las infecciones bacterianas del oído se presentan con mayor frecuencia en los niños a raíz de las alergias o resfriados, la trompa de Eustaquio (conexión entre orejas y fosas nasales) puede resultar inflamada haciendo que el paso de aire y líquido sea más difícil, es allí donde las bacterias quedan atrapadas, infectan el oído y hacen que se torne rojo y produzca mucho dolor.

En su mayoría, las infecciones sean de corta o larga duración, suelen curarse por sí solas, siempre y cuando no sean recurrentes, caso en el cual, podrían provocar una acumulación de líquido que ha de necesitar tratamiento para su recuperación total.

Investigaciones de Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación, ubicado en Estados Unidos (EE.UU.), hace énfasis en los tres tipos principales de infecciones del oído. Cada uno tiene una combinación diferente de síntomas.

  1. Otitis media aguda (OMA): Es la infección del oído más común. Partes del oído medio se infectan e inflaman y hay líquido atrapado detrás del tímpano. Esto produce el dolor de oído. En ocasiones el niño puede presentar fiebre.
  2. Otitis media con efusión(OME): A veces se presenta después de que la infección del oído ha pasado porque quedó líquido atrapado detrás del tímpano. Es posible que un niño con OME no tenga síntomas, pero el médico puede ver el líquido detrás del tímpano usando un instrumento especial.
  3. Otitis media crónica con efusión(OMCE): Se presenta cuando queda líquido en el oído medio por tiempo prolongado o cuando el líquido aparece una y otra vez aunque no haya infección. La OMCE dificulta que el niño pueda luchar contra otras infecciones y podría afectar también su capacidad auditiva.

Para prevenir las infecciones del oído se recomienda vacunar a los niños contra la gripe, al igual que la aplicación de la vacuna neumocócica. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (EE.UU.) recomiendan que todos los niños menores de 2 años sean vacunados, comenzando a los dos meses de edad. Los estudios realizados demuestran que los niños vacunados tienen menos infecciones del oído comparados con los que no son vacunados. También es importante el lavado frecuente de las manos, que evita que los gérmenes se transmitan y que su hijo tenga resfriados o gripe.

Amigdalitis: La infección de garganta que exige especial cuidado

Amigdalitis: La infección de garganta que exige especial cuidado

Las infecciones virales son grandes desencadenantes de amigdalitis, un trastorno de la garganta que afecta tanto a niños como adultos y que exige mucho cuidado.

Las amígdalas se encuentran ubicadas dentro de la boca (parte posterior arriba de la garganta), tienen como función evitar las infecciones en garganta, boca y senos nasales. Sin embargo, cuando los gérmenes se instalan e infectan en estas, sucede lo que se conoce como amigdalitis.

Esta infección suele causar malestar al deglutir los alimentos y otros síntomas como fiebre, disfonía, inflamación en los ganglios linfáticos, mal aliento, enrojecimiento de las amígdalas, dolor de cabeza, garganta y oído. En algunos casos, el contagio puede trascender a la faringe y generar una faringitis.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (EE.UU.) expone que la amigdalitis estreptocócica es una infección de la garganta y las amígdalas causada por las bacterias Streptococcus del grupo. Las bacterias estreptocócicas del grupo A también pueden vivir en la nariz y la garganta de las personas sin que causen enfermedad. Estas bacterias se propagan mediante el contacto con las gotitas de la tos o el estornudo de una persona infectada. Si usted se toca la boca, la nariz o los ojos después de haber tocado algo que tenga estas gotitas, se podría enfermar. Si bebe del mismo vaso o come del mismo plato que una persona enferma, también se podría enfermar. También es posible contraer una amigdalitis estreptocócica al tocar llagas causadas por estreptococos del grupo A en la piel.

Otros gérmenes menos frecuentes que pueden causar la inflamación son:

  • Mononucleosis: una faringoamigdalitis viral causada por el virus Epstein-Barr que además de los síntomas comunes de la amigdalitis, puede generar exantema, fatiga o hepatoesplenomegalia
  • Escarlatina: puede producir faringoamigdalitis, exantema típico y los síntomas comunes de la amigdalitis.
  • Difteria: una faringoamigdalitis producida por la bacteria Corynebacterium diphtheriae.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) menciona los síntomas que más suelen presentarse con esta infección. Estos son: dolor de garganta, que puede ser grave, amígdalas rojas e hinchadas, dificultad para tragar, una capa blanca o amarilla sobre las amígdalas, glándulas inflamadas en el cuello, fiebre y mal aliento.

En el caso de los niños, puede haber fiebre alta de 38°C o más, pus en la garganta, problemas graves para tragar o incluso para respirar, los ganglios linfáticos hinchados, enrojecimiento en la piel o exceso de babeo; tenga en cuenta que, por lo general, los niños no se quejan de dolor, en cambio de esto, evitan comer. Es importante consultar al médico.

Cuando no se tiene el debido cuidado con esta enfermedad puede generar algunas complicaciones como abscesos alrededor de las amígdalas, enfermedad renal a causa de los estreptococos, problemas cardíacos y fiebre.

Su manejo puede llegar a exigir el uso de antibióticos bajo supervisión médica. Es del caso señalar que el uso de medicamentos debe contar con supervisión médica.

Lonchera es sinónimo de nutrición

Lonchera es sinónimo de nutrición

La lonchera nunca va a reemplazar el desayuno o el almuerzo de su hijo, sin embargo es un complemento para la etapa de desarrollo en la que este se encuentra. Si no sabe cómo prepararle el refrigerio, tome nota.

Cuando los niños se encuentran en edad escolar, las mamás acostumbran mandarles lonchera, que aunque no reemplaza las comidas principales (desayuno o comida), es un complemento que aporta del 10 al 20% de las calorías totales diarias para su salud.

Sin embargo, no siempre saben combinar bien los alimentos y terminan empacándoles dulces o comida chatarra. Según la nutricionista clínica infantil, Clara Rojas Montenegro, “la lonchera debe estar integrada principalmente por este grupo de alimentos: energéticos, constructores y reguladores”.

  • Alimentos energéticos: Esencialmente son los que suministran calorías, aquellos que tienen carbohidratos, grasas y fibra. Dentro de este grupo de alimentos podemos encontrar: pan, galletas, barra de cereales, maní, aceitunas, arepa, tostadas.
  • Alimentos constructores: Se refiere a las proteínas que tiene como fin la formación de tejidos. Dentro de este grupo están los lácteos (quesos, yogur, leche), huevos y carnes.
  • Alimentos reguladores: Tienen nombre propio y son las frutas y verduras, encargadas de prevenir enfermedades infecciosas. En la lonchera se pueden incluir: fresas, naranjas, kiwis, bananos, uvas, manzanas, sandía, melón, y vegetales como zanahorias, palitos de apio, o tomates pequeños.

¿Falta algo?, sí, el líquido. Lo más fácil es meter en la lonchera una botellita de gaseosa o jugo de frutas (de caja). Pues no. Lo ideal para sus hijos, sería una botella de agua, sin embargo, no a todos les parecerá muy atractivo. Por eso, un jugo o infusiones de frutas preparadas en casa, son la mejor opción.

¡Ojo! Lo dice la Academia Americana de Pediatría (AAP), “si bien los jugos de frutas son ricos en vitaminas y minerales, son altos en calorías”. Por ello, recomienda que los niños entre 1-6 años de edad no tomen más de 6 onzas (1 porción) de jugo/día y de 7-18 años no más de 12 onzas (2 porciones).

La idea padres, tampoco es privar a sus hijos del dulce, son niños, les gusta y lo necesitan, pero para eso recomienda la Doctora Rojas, empacarles galletas integrales o chocolatinas y fomentarles siempre una actividad física regular.

Cuando respirar se convierte en un problema

Cuando respirar se convierte en un problema

Este traumatismo poco común, puede ser consecuencia de una lesión o enfermedad. El signo de Hamman es la queja más común de los pacientes.

El mediastino es la parte del tórax que se encuentra ubicada entre el esternón, la columna vertebral y los pulmones; en dicha zona están contenidos el corazón, los vasos sanguíneos grandes, la tráquea, el timo, el esófago y los tejidos conectivos. Se divide en anterior o frontal, medio y posterior.

Cuando hay presencia de aire en el mediastino, a esto se le conoce como neumomediastino espontáneo (NME), una enfermedad poco común que suele ocurrir en personas jóvenes, especialmente atletas de contextura delgada, altas y con tórax longilíneo.

En algunos casos, puede ser una enfermedad completamente asintomática. Sin embargo, es usualmente una afección que causa dolor torácico detrás del esternón, dispersándose muchas veces hacia otras partes del cuerpo como el cuello o los brazos. Cuando se toma una respiración muy profunda o se lleva a cabo una deglución, el dolor podría empeorar.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) subraya que este no es un traumatismo común, no obstante puede ser causado por una lesión o enfermedad y suele ocurrir con mayor frecuencia, cuando el aire se filtra desde el pulmón hacia el mediastino.

Esta afección, normalmente es causada por tos excesiva, contracciones repetitivas que aumentan la presión abdominal (trabajos de parto), vómitos o sibilancias y ocurren generalmente después de la práctica de buceo, ascensos rápidos en altitud, el uso de respiradores, el consumo inhalado de drogas psicoactivas como cocaína o crack, las rupturas de esófago y tráquea o los accesos de tos en pacientes asmáticos o con infecciones respiratorias bajas.

Los síntomas por su parte no son frecuentes pero ocurren con dolor torácico y retroesternal (encima del diafragma), disnea, disfagia (dificultad para deglutir) y debilidad. El signo de Hamman o de crepitación, es la queja más común de los pacientes.

Se trata de un  ruido crujiente y áspero del corazón cuando sus latidos chocan contra tejidos llenos de aire. Puede compararse con el sonido de las crispetas cuando estallan. Generalmente es una condición que se crea en los pacientes que han sido operados a corazón abierto.

No es un estado que normalmente requiera tratamiento, debido a que el cuerpo absorberá el aire de manera gradual, sin embargo, se puede realizar una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico, teniendo en cuenta que durante un examen físico, el médico ha sentido pequeñas burbujas de aire bajo la piel de este órgano, los brazos o el cuello.

Por su parte, el portal de contenidos médicos y noticias intramed.net, sostiene que los pacientes jóvenes con neumomediastino espontáneo pueden ser tratados con un corto período de observación y tratamiento sintomático, generalmente sin la necesidad de admisión o estudios diagnósticos adicionales.

Rinitis: Cuidado con lo que inhala

Rinitis: Cuidado con lo que inhala

Sustancias como el polen de las plantas, el polvo, el pelo de los animales o ciertos alimentos, pueden causarle rinitis. Si usted es alérgico a alguno de estos componentes u otros no mencionados, evite inhalarlos.

La rinitis se refiere a un conjunto de síntomas causados por alérgenos que al ser inhalados, causan alergia y afectan la nariz. Sustancias como el polen de las plantas, el polvo, el pelo de algunos animales o ciertos alimentos, pueden desencadenar este fenómeno. El Manual Merck describe cinco tipos de esta afección respiratoria:

  • Rinitis alérgica: También llamada ‘fiebre del heno’ consiste en una reacción alérgica al polen. El pasto, la maleza o los árboles son sus causantes, sin embargo, los tipos de plantas que la causan varían de una persona a otra, así como las regiones donde se produce.  Puede ser una reacción hereditaria especialmente si es la madre quien la padece. Sus signos ocurren poco después de estar en contacto con la sustancia que la desencadena e incluyen: estornudos, ojos llorosos, picazón en nariz, boca, ojos, garganta o piel y rinorrea (flujo nasal).
  • Rinitis vasomotora: También llamada ‘rinopatía no alérgica’, es una afección de causa desconocida. Se sabe que algo irrita la nariz y esas causas pueden ser: medicinas, alimentos picantes, emociones fuertes, contaminación del aire o una atmósfera seca.
    Entre sus síntomas más comunes, el paciente puede presentar: goteo nasal, congestión nasal (nariz tapada), secreción nasal acuosa o sibilancias.
  • Rinitis atrófica: Parecida a una rinitis crónica, se caracteriza por la formación de costras en las cavidades nasales. Los síntomas incluyen: mal olor, hemorragias nasales, pérdida del olfato, obstrucción nasal, infecciones secundarias, faringitis, otitis, entre otros.
  • Rinitis aguda: Se manifiesta por un resfriado común, puede ser causada por infecciones. Los síntomas generalmente duran poco tiempo y estos son: secreciones nasales, estornudos, falta de olfato y picor.
  • Rinitis crónica:  Es una inflamación permanente que puede ser de origen alérgico. Entre otras causas, pued producirse en la sífilis, rinosclerosis (causa obstrucción nasal progresiva), rinosporidiasis (caracterizada por pólipos hemorrágicos), leishmaniasis, histoplasmosis y otros trastornos caracterizados por formación de granulomas y destrucción de tejido blando, cartílago y hueso.

Si usted conoce los factores desencadenantes de su rinitis, evítelos. Es la mejor manera de prevenir la enfermedad.