Antes de ir al médico: Planifique su consulta

Antes de ir al médico: Planifique su consulta

Desde tener los resultados de sus exámenes de laboratorio, hasta llevar escritas las preguntas que quiere hacerle al médico, son prácicas que ayudan a lograr un diagnóstico y tratamiento acertados.

  1. Organice sus ideas con anticipación: de acuerdo con la doctora Mary Talen, directora de educación de atención primaria de salud mental en el Programa de residentes de medicina familiar de Northwestern University, escribir una lista de sus preocupaciones antes de la consulta mejora la comunicación entre médico y paciente.
  2. Priorizar: identifique su(s) problema(s) y descríbaselo(s) al médico, comenzando por el que usted considere más importante. Si su lista de chequeo incluye más de tres problemas, dígaselo a su doctor y así mismo adviértale que su consulta podrá ser más larga de lo normal.
  3. Revise sus medicaciones: de ser posible, acuda a su cita con todo su arsenal farmacéutico; incluya los remedios de suscripción y también aquellos de venta libre y hasta los caseros, así “parezcan” poco importantes. Otra opción es tomar foto(s) a sus medicamentos.
  4. Aliste sus exámenes: bien sea de laboratorio, imágenes u otras pruebas diagnósticas. Estos resultados son importantes para comparar la evolución de la salud, sobre todo cuando se acude a cita por primera vez.
  5. Tome notas: sobre todo cuando se trata una enfermedad que exija manejo especial. Lo mejor es tener las ideas y las instrucciones claras.
  6. Exija claridad: en caso que usted no comprenda las recomendaciones que hace el médico, pídale explicaciones entendibles, pues la salud es el bien más preciado de su vida.
  7. Reclame atención total: aunque los profesionales de la salud (y el resto de la humanidad) están obligados a registrar información usando el computador y otras herramientas tecnológicas, lo más importante es el paciente y su atención personalizada.
No le de la espalda a su columna

No le de la espalda a su columna

El estilo de vida contemporáneo garantiza la aparición temprana de dolores que en el 70% de los casos son incapacitantes. El remedio: cambiar hábitos y tomar precauciones de movilización, carga y descanso. Cuídese. Seguro notará la diferencia.

El sedentarismo, su consecuente obesidad y el estrés son, entre otros, los desencadenantes del dolor de espalda, región del cuerpo que más molestias sufre por el desacertado manejo que le damos: malas posturas, desconocimiento de las posiciones al sentarse, al pararse, al caminar e, incluso, al permanecer de pie.

“Las malas posturas desencadenan alteraciones degenerativas. Esta área es una de las más importantes, pues aporta gran parte del sostén y la motricidad del cuerpo”, señala el doctor Gerardo Casas, ortopedista, especialista en columna, del Centro Médico Imbanaco de Cali, Colombia.

Así mismo factores emocionales, como el estrés, la ansiedad, la depresión e, incluso, el sobrepeso y el estreñimiento crónico, aparecen, también, entre sus causas.

“La lumbalgia es el dolor, la tensión o la contractura muscular localizados por debajo de la última costilla y por encima del pliegue glúteo con o sin dolor en las piernas”, señala el doctor Casas.

En el 90% de los casos estos dolores son “benignos”, el resto pueden deberse a lesiones específicas, como hernias de disco, infecciones, enfermedades reumáticas, fracturas o procesos tumorales.

“El uso de medicamentos analgésicos, relajantes musculares y formas de terapia se encuentran indicados en la mayoría de los procesos agudos. Las terapias conductuales, mejoramiento del estado físico, modificaciones de las condiciones laborales y psicológicas, son determinantes en el manejo de las lumbalgias recurrentes o crónicas”, indica el ortopedista.

 “Una posición incorrecta durante un tiempo significativo, en un trabajo por largas horas frente a una computadora, implica entre otras cosas, una sobre-exigencia de los músculos llamados paravertebrales, que son aquellos colocados a los costados de la columna”, afirma el doctor Casas.

Estos músculos exigidos, por encima de su capacidad de trabajo, terminan por fatigarse y producir dolor, que luego se convierte en una contractura muscular, una reacción del organismo de inmovilizar automáticamente la zona para prevenir una lesión y disminuir el dolor.

En conclusión, “el mejor manejo es el que considera todos los aspectos del paciente: ejercicio, rehabilitación multidisciplinaria, educación, cambios conductuales y el reconocimiento de que cada paciente es un ser individual con condiciones físicas diferentes, trabajos diferentes, creencias y emociones particulares, que hacen que la respuesta al tratamiento también sea individual”, asegura el especialista del Centro Médico Imbanaco de Cali, Colombia.

Laringitis: El mal de la disfonía

Laringitis: El mal de la disfonía

¿Afonía, ardor en la garganta, esfuerzo al hablar? Reconozca los síntomas que podrían indicarle una laringitis.

Un cambio en la voz o lo que se conoce como disfonía, es el síntoma más frecuente de laringitis, también se puede producir ronquera, picor o aspereza en la garganta y afonía, todo dependiendo de la inflamación de la laringe.

Cuando la inflamación se hace más fuerte, asimismo se tornan los síntomas, debido a que se presenta fiebre, malestar, disfagia (imposibilidad para tragar), y dolor de garganta. El movimiento en las cuerdas vocales queda prácticamente impedido, dando lugar a que los alimentos y líquidos sean aspirados hacia la tráquea.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), la forma más común de laringitis es una infección causada por un virus. También puede ser provocada por: alergias, infección bacteriana, bronquitis, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), lesión e irritantes y químicos.

La parálisis unilateral de una cuerda vocal suele no tener obstrucción de la vía aérea y en este caso, sin embargo, la voz es ronca o agitada. En las parálisis bilaterales la vía aérea no es la más adecuada teniendo como consecuencia un esfuerzo moderado, no obstante, la voz, aunque limitada, es limpia.

Cuando la laringitis se vuelve viral puede presentarse también bronquitis, tos ferina, influenza, difteria y reacciones alérgicas. Está infección se clasifica en aguda o crónica y su mayor diferencia es el tiempo de duración.

La laringitis aguda, por lo general es autolimitada, dura poco tiempo (menos de dos semanas). Básicamente es causada por el excesivo uso de la voz y la exposición a agentes infecciosos que llegan a las vías respiratorias superiores.

Por su parte, la laringitis crónica conlleva una mayor duración en sus síntomas y por ende, demandan mayor tiempo para desarrollarse. Inhalación de humo de cigarrillo, irritación por inhaladores, reflujo gastrointestinal, sinusitis crónica, consumo excesivo de alcohol, son los factores de riesgo en este tipo de infección.

Otras causas menos comunes son las infecciones bacterianas o por hongos, cáncer, parálisis de las cuerdas vocales que en algunos casos puede provocar tumor de pulmón o accidente cerebrovascular, inclinación de las cuerdas vocales en la vejez.

El sistema de salud pediátrica de la Fundación Nemours (EE.UU.) indica que en los niños la laringitis suele deberse a un exceso de gritos y chillidos  y esta puede prevenirse intentando no hablar o gritar de una manera que le lastime la voz. Un humidificador, que aumenta la cantidad de agua en el aire, también puede ayudar a impedir que se le seque la garganta. Además, no fume y trate de no estar cerca de personas que estén fumando.

Como en algunos casos de enfermedades o infecciones, es posible que esta dependa de medicamentos, sin embargo, se puede llevar a cabo un tratamiento a base de reposo e hidratación. En casos más graves, puede ser necesaria la cirugía.

Cuando respirar se convierte en un problema

Cuando respirar se convierte en un problema

Este traumatismo poco común, puede ser consecuencia de una lesión o enfermedad. El signo de Hamman es la queja más común de los pacientes.

El mediastino es la parte del tórax que se encuentra ubicada entre el esternón, la columna vertebral y los pulmones; en dicha zona están contenidos el corazón, los vasos sanguíneos grandes, la tráquea, el timo, el esófago y los tejidos conectivos. Se divide en anterior o frontal, medio y posterior.

Cuando hay presencia de aire en el mediastino, a esto se le conoce como neumomediastino espontáneo (NME), una enfermedad poco común que suele ocurrir en personas jóvenes, especialmente atletas de contextura delgada, altas y con tórax longilíneo.

En algunos casos, puede ser una enfermedad completamente asintomática. Sin embargo, es usualmente una afección que causa dolor torácico detrás del esternón, dispersándose muchas veces hacia otras partes del cuerpo como el cuello o los brazos. Cuando se toma una respiración muy profunda o se lleva a cabo una deglución, el dolor podría empeorar.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) subraya que este no es un traumatismo común, no obstante puede ser causado por una lesión o enfermedad y suele ocurrir con mayor frecuencia, cuando el aire se filtra desde el pulmón hacia el mediastino.

Esta afección, normalmente es causada por tos excesiva, contracciones repetitivas que aumentan la presión abdominal (trabajos de parto), vómitos o sibilancias y ocurren generalmente después de la práctica de buceo, ascensos rápidos en altitud, el uso de respiradores, el consumo inhalado de drogas psicoactivas como cocaína o crack, las rupturas de esófago y tráquea o los accesos de tos en pacientes asmáticos o con infecciones respiratorias bajas.

Los síntomas por su parte no son frecuentes pero ocurren con dolor torácico y retroesternal (encima del diafragma), disnea, disfagia (dificultad para deglutir) y debilidad. El signo de Hamman o de crepitación, es la queja más común de los pacientes.

Se trata de un  ruido crujiente y áspero del corazón cuando sus latidos chocan contra tejidos llenos de aire. Puede compararse con el sonido de las crispetas cuando estallan. Generalmente es una condición que se crea en los pacientes que han sido operados a corazón abierto.

No es un estado que normalmente requiera tratamiento, debido a que el cuerpo absorberá el aire de manera gradual, sin embargo, se puede realizar una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico, teniendo en cuenta que durante un examen físico, el médico ha sentido pequeñas burbujas de aire bajo la piel de este órgano, los brazos o el cuello.

Por su parte, el portal de contenidos médicos y noticias intramed.net, sostiene que los pacientes jóvenes con neumomediastino espontáneo pueden ser tratados con un corto período de observación y tratamiento sintomático, generalmente sin la necesidad de admisión o estudios diagnósticos adicionales.

Bruxismo, una causa del estrés

Bruxismo, una causa del estrés

Apretar los dientes durante el sueño, puede “morderle la conciencia”. Consulte al médico.

Se conoce como bruxismo al hábito de rechinar o apretar los dientes en momentos ajenos a la masticación, con mayor frecuencia durante el sueño nocturno. Generalmente se debe a defectos físicos que pueden ocasionar: cierre irregular de la dentadura, aparición de muelas de juicio o un deficiente aparato de ortodoncia.

Sin embargo, hay casos en la edad adulta, en los que la tensión emocional, enojo reprimido, resentimiento, ansiedad o ciertos tipos de personalidad, inciden en la excesiva tensión muscular, ocasionando dolor en oídos, daños en mandíbula, problemas en la alineación y mal estado de la dentadura.

Según la Asociación Dental Americana, otras señales de bruxismo incluyen los trastornos del sueño y una mordida anormal o dientes faltantes o torcidos. Los síntomas de rechinamiento de los dientes son: Los dolores de cabeza sordos, la mandíbula dolorosa, los dientes que son dolorosos o sueltos y los dientes fracturados.

La irritabilidad dentro de este trastorno es característico en personas de cualquier edad, ya que suele ser común en niños de entre 4 y 6 años o en un pico de hasta 7 y 10 años de edad, en quienes se cree que el bruxismo puede deberse a la presencia mixta de los dientes de leche y permanentes.

En ambos casos, el padecimiento tiende a disminuir con la disipación de tensiones y finalmente con la edad en el momento en que emergen las muelas y dientes permanentes. Pocas personas sufren bruxismo en la edad adulta.

Dificultades del padecimiento son percibirlo cuando se ha desarrollado, desconocer tratamientos disponibles y acudir a un especialista cuando sus dientes ya lucen dañados. Por otra parte, cuando el bruxismo se presenta en niños, los padres suelen asociarlo a síntomas de otros problemas, tomando medidas incorrectas.

Si bien pueden experimentarse algunas variaciones, los síntomas típicos del bruxismo son:

  • Dientes escoriados, malestar al tratar de cerrar la boca, dolor de cabeza, dientes demasiado sensibles y débiles; las piezas pueden estar flojas y, en casos graves, desprenderse. También se presenta la tensión de los músculos de la cara y de la mandíbula, acompañada de dolor, el desgaste en el esmalte, que da apariencia plana a las puntas de los dientes y expone la parte interna de la pieza (dentina); marcas de dientes en la lengua, así como daños en la parte interior de las mejillas.
  • Se suma la dislocación de la mandíbula y el crujido o chasquido en su articulación. Por último, caries, mal aliento y mala digestión, debido a que la masticación se vuelve deficiente.
  • Finalmente, la mejor recomendación es asistir a consulta odontológica periódicamente y actuar ante la menor señal de este problema, pues este rechinido puede ser la alarma de problemas mucho más graves.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU., a menudo se utilizan protectores bucales o aparatos (férulas) para el tratamiento del bruxismo. Una férula puede ayudar a proteger los dientes de la presión del rechinamiento, sin embargo, algunas personas descubren que los síntomas desaparecen siempre y cuando la utilicen, pero el dolor se vuelve a presentar cuando se suspende, aunque es posible que la férula no funcione tan bien con el paso del tiempo.

Rinitis: Cuidado con lo que inhala

Rinitis: Cuidado con lo que inhala

Sustancias como el polen de las plantas, el polvo, el pelo de los animales o ciertos alimentos, pueden causarle rinitis. Si usted es alérgico a alguno de estos componentes u otros no mencionados, evite inhalarlos.

La rinitis se refiere a un conjunto de síntomas causados por alérgenos que al ser inhalados, causan alergia y afectan la nariz. Sustancias como el polen de las plantas, el polvo, el pelo de algunos animales o ciertos alimentos, pueden desencadenar este fenómeno. El Manual Merck describe cinco tipos de esta afección respiratoria:

  • Rinitis alérgica: También llamada ‘fiebre del heno’ consiste en una reacción alérgica al polen. El pasto, la maleza o los árboles son sus causantes, sin embargo, los tipos de plantas que la causan varían de una persona a otra, así como las regiones donde se produce.  Puede ser una reacción hereditaria especialmente si es la madre quien la padece. Sus signos ocurren poco después de estar en contacto con la sustancia que la desencadena e incluyen: estornudos, ojos llorosos, picazón en nariz, boca, ojos, garganta o piel y rinorrea (flujo nasal).
  • Rinitis vasomotora: También llamada ‘rinopatía no alérgica’, es una afección de causa desconocida. Se sabe que algo irrita la nariz y esas causas pueden ser: medicinas, alimentos picantes, emociones fuertes, contaminación del aire o una atmósfera seca.
    Entre sus síntomas más comunes, el paciente puede presentar: goteo nasal, congestión nasal (nariz tapada), secreción nasal acuosa o sibilancias.
  • Rinitis atrófica: Parecida a una rinitis crónica, se caracteriza por la formación de costras en las cavidades nasales. Los síntomas incluyen: mal olor, hemorragias nasales, pérdida del olfato, obstrucción nasal, infecciones secundarias, faringitis, otitis, entre otros.
  • Rinitis aguda: Se manifiesta por un resfriado común, puede ser causada por infecciones. Los síntomas generalmente duran poco tiempo y estos son: secreciones nasales, estornudos, falta de olfato y picor.
  • Rinitis crónica:  Es una inflamación permanente que puede ser de origen alérgico. Entre otras causas, pued producirse en la sífilis, rinosclerosis (causa obstrucción nasal progresiva), rinosporidiasis (caracterizada por pólipos hemorrágicos), leishmaniasis, histoplasmosis y otros trastornos caracterizados por formación de granulomas y destrucción de tejido blando, cartílago y hueso.

Si usted conoce los factores desencadenantes de su rinitis, evítelos. Es la mejor manera de prevenir la enfermedad.