Si siente como una basurita constante en el ojo, usted puede estar padeciendo pterigio.

Esta enfermedad es definida por la ACPO (Asociación Colombiana de Cirugía Plástica, Ocular, Orbitaria y Oncológica), como “una lesión degenerativa de la conjuntiva (membrana mucosa que recubre el ojo) y que se ve como una carnosidad que va invadiendo la córnea (lente transparente anterior del ojo).

Inicialmente se puede presentar como una lesión pequeña que no produce ningún tipo de síntomas, no obstante, el ojo se puede irritar ante situaciones como la contaminación ambiental, especialmente si no se protege la vista con gafas con filtro solar UV.

En la medida en que el pterigio que, hasta ahora no se considera una lesión maligna ni cancerosa, va creciendo, los síntomas de irritación o incomodidad ante la luz del sol, sequedad o contaminación, se hacen más evidentes.

Cuando el pterigio invade aún más la córnea, al punto de deformar el lente, estructura fundamental para la visión, puede causar alteraciones visuales como visión borrosa y apariencia física anormal. En algunos casos puede llegar a penetrar el centro de la córnea que es donde está el eje visual y dificultar el paso de la luz al ojo.

Esta lesión por lo general se presenta en adultos jóvenes, mayores de 20 años. Tiene factores de riesgo ambientales como son las zonas tropicales, factores hereditarios y otros predisponentes como alteraciones de la película lagrimal e inflamaciones crónicas de los ojos.

Tomar medidas preventivas como el uso de gafas que protejan los ojos de radiación ultravioleta, en lo posible, mantenerlos lubricados cuando el lugar es muy seco, son recomendaciones que deben tomarse en cuenta para evitar el pterigio.

De lo contrario, cuando este ya se encuentra en el ojo y en etapa avanzada, no queda más que seguir las indicaciones del especialista para evitar la cirugía, que aunque es ambulatoria, tiene sus riesgos.

Sin embargo, cuando la cirugía es la única solución para evitar que el pterigio afecte la visión, ésta consiste en separar el tejido anormal de la córnea y la membrana esclerótica. No obstante, señala la Clínica Oftalmológica de Medellín que “incluso con el uso de técnicas modernas, el índice de recurrencia de esta cirugía es a veces tan alto como un 30 o 40 por ciento, y el tejido cicatrizado tiende a crecer nuevamente con más rapidez”.