¿Cómo saber si tiene “ojo envejecido”? Lea el siguiente artículo.

Es común ver a personas mayores que para leer, un periódico por ejemplo, lo alejan mucho de su vista. En esta situación claramente hay un signo de presbicia u “ojo envejecido”, que según afirma la Academia Americana de Oftalmología (AAO por sus siglas en inglés), “es una condición ocular relacionada con la edad que hace difícil ver las cosas de cerca”.

Generalmente desarrolla a partir de los 40 años, cuando el cristalino del ojo – estructura que permite enfocar los objetos correctamente – se vuelve rígido. No obstante, en la juventud, el cristalino es suave y flexible lo que le permite cambiar su forma fácilmente y desarrollar su función.

“Los rayos de luz entran al ojo, a través de la córnea, la pupila y el lente o cristalino, se enfocan en la retina, un tejido sensible a la luz que recubre el fondo del ojo. A pesar de que el 70% del ajuste ocular proviene de la córnea, es el lente el que ayuda a mejorar nuestra habilidad de enfoque”.

Además de alejar los materiales de lectura para conseguir un mejor enfoque, los dolores de cabeza y el cansancio visual, son las señales más evidentes de la presbicia.

Según la AAO, casi todas las personas desarrollan presbicia. Sin embargo, hay quienes además sufren miopía, hipermetropía o astigmatismo; cuando esto ocurre, ambas condiciones se mezclan y los problemas de presbicia pasan a ser menores.

La hipermetropía (visión de lejos) es muy similar a la presbicia, sin embargo, difieren en sus causas. Como explica la AAO, “la hipermetropía es un error de refracción que se produce cuando el ojo es más corto de lo normal o la córnea (la ventana frontal transparente del ojo) es demasiado plana. Como resultado, los rayos de luz se enfocan más allá de la retina y no sobre ella. En general, esto le permite ver claramente los objetos distantes, pero hace que los objetos cercanos se vean borrosos”.

Como ya se mencionó, la presbicia suele aparecer con el tiempo, hacia los 40 años de edad, por su parte, la hipermetropía es una condición congénita.

En conclusión, se cree que con el tiempo, los cambios en las proteínas del lente lo hacen más rígido y menos flexible. Además, los músculos que rodean el lente pierden su elasticidad. A medida que el cristalino es incapaz de cambiar de forma tan fácilmente como antes, el ojo tiene una mayor dificultad para enfocar objetos cercanos.