¿Afonía, ardor en la garganta, esfuerzo al hablar? Reconozca los síntomas que podrían indicarle una laringitis.

Un cambio en la voz o lo que se conoce como disfonía, es el síntoma más frecuente de laringitis, también se puede producir ronquera, picor o aspereza en la garganta y afonía, todo dependiendo de la inflamación de la laringe.

Cuando la inflamación se hace más fuerte, asimismo se tornan los síntomas, debido a que se presenta fiebre, malestar, disfagia (imposibilidad para tragar), y dolor de garganta. El movimiento en las cuerdas vocales queda prácticamente impedido, dando lugar a que los alimentos y líquidos sean aspirados hacia la tráquea.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), la forma más común de laringitis es una infección causada por un virus. También puede ser provocada por: alergias, infección bacteriana, bronquitis, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), lesión e irritantes y químicos.

La parálisis unilateral de una cuerda vocal suele no tener obstrucción de la vía aérea y en este caso, sin embargo, la voz es ronca o agitada. En las parálisis bilaterales la vía aérea no es la más adecuada teniendo como consecuencia un esfuerzo moderado, no obstante, la voz, aunque limitada, es limpia.

Cuando la laringitis se vuelve viral puede presentarse también bronquitis, tos ferina, influenza, difteria y reacciones alérgicas. Está infección se clasifica en aguda o crónica y su mayor diferencia es el tiempo de duración.

La laringitis aguda, por lo general es autolimitada, dura poco tiempo (menos de dos semanas). Básicamente es causada por el excesivo uso de la voz y la exposición a agentes infecciosos que llegan a las vías respiratorias superiores.

Por su parte, la laringitis crónica conlleva una mayor duración en sus síntomas y por ende, demandan mayor tiempo para desarrollarse. Inhalación de humo de cigarrillo, irritación por inhaladores, reflujo gastrointestinal, sinusitis crónica, consumo excesivo de alcohol, son los factores de riesgo en este tipo de infección.

Otras causas menos comunes son las infecciones bacterianas o por hongos, cáncer, parálisis de las cuerdas vocales que en algunos casos puede provocar tumor de pulmón o accidente cerebrovascular, inclinación de las cuerdas vocales en la vejez.

El sistema de salud pediátrica de la Fundación Nemours (EE.UU.) indica que en los niños la laringitis suele deberse a un exceso de gritos y chillidos  y esta puede prevenirse intentando no hablar o gritar de una manera que le lastime la voz. Un humidificador, que aumenta la cantidad de agua en el aire, también puede ayudar a impedir que se le seque la garganta. Además, no fume y trate de no estar cerca de personas que estén fumando.

Como en algunos casos de enfermedades o infecciones, es posible que esta dependa de medicamentos, sin embargo, se puede llevar a cabo un tratamiento a base de reposo e hidratación. En casos más graves, puede ser necesaria la cirugía.