Cuando la boca reemplaza a la nariz en el proceso de respiración, puede deberse a este fenómeno.

Los cornetes nasales son estructuras óseas situadas en la parte posterior de la nariz. Se dividen en superior, medio e inferior y tienen la función de hincharse o contraerse con el fin de reducir e incrementar la entrada de aire.

El trabajo de las fosas nasales, es hacer circular el aire que se inspira, desde las narinas hasta la tráquea, pasando por la faringe. Este proceso puede verse interrumpido, entre otras cosas, por la presencia de un tejido sobre los cornetes nasales que no permita a las partículas grandes de aire, penetrar hasta el sistema respiratorio, dejándolas atrapadas en el moco producido. A este proceso de obstrucción de la respiración se le denomina hipertrofia de cornetes.

En otras palabras, consiste en un agrandamiento exagerado de los cornetes nasales inferiores, a causa de alergias que fácilmente dificultan el flujo natural del aire a través de las fosas nasales y por ende, la obstrucción.

“Los cornetes nasales inferiores son unas pequeñas estructuras óseas cubiertas de tejido blando y cavernoso, que se disponen en el interior de la nariz de forma alargada, pudiendo diferenciar en ellos una cabeza, un cuerpo y una cola y, que actúan de filtro o como si fueran unos ‘pequeños radiadores’”, señala el doctor Juan Carlos Casado, especialista en otorrinolaringología.

Cabe resaltar que cuando los cornetes se encuentran con un aumento anormal de su tamaño (dilatados) debido a la obstrucción nasal impidiendo la normal respiración, este proceso es llevado a cabo por la boca causando efectos negativos en la salud como: dolor de garganta, afonía o ronquera, sensación de aturdimiento, hipoacusia, tos, mal desempeño en prácticas deportivas, trastornos del sueño, entre otros.

Entre los motivos por los que los cornetes inferiores podrían resultar atrofiados o con un anormal crecimiento, se encuentran los siguientes factores:

Condiciones atmosféricas:

  • Humedad
  • Agentes químicos en lugares de trabajo
  • Humo de cigarrillo o tabaco
  • Alérgenos en el ambiente

Condiciones personales:

  • Gripa o resfriados
  • Rinitis alérgica
  • Abuso de medicamentos nasales