La miopía genera alta probabilidad de padecer glaucoma de ángulo cerrado

En el glaucoma de ángulo abierto, la presión intraocular aumenta lentamente; en el glaucoma agudo de ángulo cerrado, lo hace de manera repentina, en cuestión de horas y causando un dolor severo. La enfermedad puede ser hereditaria.

Quienes sufren de miopía, tienen más probabilidades de padecer glaucoma de ángulo cerrado. Glaucoma Colombia explica que: “cuanto más estrecho sea el ángulo, más cerca del iris esta la malla trabecular. A medida que envejecemos, el cristalino se hace más grande y la capacidad de que el humor acuoso pase entre el iris y el cristalino en su camino hacia la cámara anterior, más pequeño; lo que hace que se acumule líquido por detrás del iris, reduciendo aún más el ángulo. Si la presión se vuelve lo suficientemente alta, el iris se ve obligado a presionar la malla trabecular, bloqueando el drenaje”.

En síntesis, este tipo de glaucoma se da por el bloqueo de los canales de drenaje en el ojo, aumentando de manera repentina la presión intraocular.

Los ambientes oscuros y estados de excitación o ansiedad que conllevan a periodos de estrés pueden generar ataques agudos de glaucoma, por la dilatación de la pupila. ¿Por qué se da esto? Porque en los casos mencionados, la pupila se dilata y se genera el máximo contacto entre el cristalino del ojo y el iris, seguidamente, se reduce más el ángulo entre ambos y ahí se desencadena un ataque.

Explica Glaucoma Colombia que los ataques no siempre son completos y señalan: “a veces un paciente puede tener una serie de ataques menores. Puede ser experimentado un ligero desenfoque de la visión y halos (anillos de colores de arco iris alrededor de las luces), pero sin dolor o enrojecimiento. Estos ataques pueden terminar cuando el paciente entra en una habitación bien iluminada o se va a dormir – dos situaciones que, naturalmente hacen que la pupila se contraiga, lo que permite que el iris se aleje”.

Entre los síntomas, se encuentra: visión nublada o borrosa, aparición de círculos de colores del arco iris alrededor de luces brillantes, náuseas acompañadas de dolor en los ojos, pérdida repentina de la visión, dolor severo en cabeza y ojos.

Cualquiera de estos síntomas es una alerta para visitar un especialista. Un ataque agudo es una emergencia que debe ser atendida lo más rápido posible.