La piel es una de las estructuras vitales para el cuerpo humano al encargarse de cumplir funciones como: protección sensorial (al actuar como receptora de estímulos externos), termorreguladora, metabólica, inmunológica, detergente y emuntoria (conservación temperatura corporal).

A pesar de dicha barrera frente a estímulos exteriores, la piel puede presentar lesiones simples que se ven o se palpan. La mucosa bucal, el área anogenital, el cuero cabelludo y las uñas, con frecuencia proporcionan indicios diagnósticos.

Todas estas lesiones están clasificadas en primarias o secundarias:

  1. a) Lesiones Primarias, son las primeras alteraciones que aparecen, las más importantes de identificar:

Mácula: Es una mancha plana pigmentada, de tamaño menor de 10mm y formas variables, entre esas: redonda, oval, alargada, irregular o figurada. Puede ser vascular, si es por alteraciones de los vasos, o pigmentaria cuando depende de las alteraciones de pigmentos.

Mancha: Ejemplos de máculas son las pecas, nevos planos, tatuajes, manchas en vino de Oporto y los exantemas de infecciones por rickettsias, rubéola y sarampión. Generalmente no genera cambios en la textura o el grosor de la piel.

Pápula: Una lesión elevada de textura sólida y hasta un centímetro de diámetro. La mayor parte de la lesión está por encima del plano de la piel circundante y no en la profundidad de ésta.

Placa: Una lesión tipo meseta, mayor de 10mm de diámetro, o un grupo de pápulas confluentes. Muchas enfermedades cutáneas se inician con pápulas: verrugas, psoriasis, sífilis, liquen plano, erupciones por drogas, nevos pigmentados, queratosis seborreica y actínica, algunas fases del acné, epiteliomas.

Nódulo: Es una lesión sólida que puede ser o no palpable. Los ejemplos son quistes queratinosos, lipomas pequeños, fibromas, algunos tipos de linfoma, eritema nudoso y diversas neoplasias. Los nódulos más grandes (20mm o mayores) se clasifican como tumores benignos o malignos. Aunque en todos los casos se desarrolla de la misma manera, los periodos de evolución son: formación y crecimiento, reblandecimiento, supuración, ulceración y reparación.

Tumor: De causa desconocida, son neorformaciones que tienden a crecer con aspecto, volumen y consistencia variables. Pueden ser pedunculados, sésiles o profundos, sólo perceptibles a la palpación. La consistencia es dura, leñosa, otras veces blanda. El dolor es su síntoma común y puede ser espontáneo o provocado.

Vesícula: Lesión elevada, circunscrita, menor de 5mm de diámetro, que contiene líquido seroso. Tiene forma redonda con superficie esférica (herpes), más o menos puntiaguda (eccema) o umbilical (varicela); puede constituir una lesión pura o asentar sobre una base papulosa (papulovesícula).

Ampolla (vejiga): También llamada bula es una vesícula mayor de 5mm de diámetro. Son causadas comúnmente por irritantes primarios, dermatitis por contacto alérgico, traumatismo físico, quemadura solar, picaduras de insectos o infecciones virales.

Pústula: Las pústulas pueden deberse a infección o evolución seropurulenta de vesículas o ampollas, conllevando a una lesión elevada y superficial que contiene pus. Las posibilidades incluyen impétigo, acné, furúnculos, ántrax, algunas micosis profundas, hidradenitis supurada, miliaria pustulosa y psoriasis pustulosa de palmas de las manos y plantas de los pies.

Quiste: Son formaciones no inflamatorias de aspecto tumoral, que poseen una pared bien definida y cuyo contenido es líquido o pastoso (queratina, pelos, sebo, mucina, sudor, etc.).

Roncha: Son lesiones alérgicas comunes causadas por edema local, por ejemplo: erupciones por drogas, picaduras o mordeduras de insectos o hipersensibilidad al frío, calor, presión o luz solar.

Telangiectasia: Es la dilatación de vasos sanguíneos superficiales. Puede observarse en la rosácea o algunas enfermedades sistémicas (ataxia telangiectásica, escleroderma) y deberse al tratamiento prolongado con corticosteroides fluorados tópicos, pero la mayor parte son de causa desconocida.

  1. b) Lesiones Secundarias: Resultan de la evolución natural de lesiones primarias (por ejemplo: una vesícula que se rompe y deja un área erosionada) o deberse a la manipulación por parte del paciente (por ejemplo: rascado de una vesícula que deja un área ulcerada).

Escamas: Son partículas desprendidas del epitelio corneal (pueden ser una alteración primaria o secundaria). Los más comunes son: psoriasis, dermatitis seborreica, micosis superficiales, tiña versicolor, pitiriasis rosada y dermatitis crónica de cualquier tipo. Resultan de la desecación de diferentes elementos fluidos (serosidad, pus, sangre), derivados de procesos inflamatorios cutáneos de índole variable.

Costra (escara): Suero, sangre o pus secos. Las costras se observan en gran variedad de enfermedades inflamatorias e infecciosas.

Erosión: Es la pérdida de una parte a la totalidad de la epidermis. Se observa con frecuencia en infecciones por virus del grupo herpes y en el pénfigo.

Úlcera: Es una pérdida de epidermis y cuando menos parte de la dermis. Las causas menos obvias incluyen infecciones bacterianas crónicas y micóticas, úlceras autoprovocadas, diversas enfermedades vasculares periféricas y neuropatías, escleroderma sistémica y tumores neoplásicos.

Excoriación: Área lineal o excavada con costras causada por rascado, frotamiento o picaduras.

Liquenificación: Engrosamiento de la piel con aumento de las marcas cutáneas. La dermatitis atópica y el liquen crónico simple (dermatitis localizada por rascado).

Atrofia: Es el adelgazamiento y rugosidad de la piel. Se observa en ancianos. Se produce por las alteraciones cutáneas evidenciadas en las diferentes capas de la piel: epidermis, dermis e hipodermis, por mecanismos fisiológicos que se inician por el envejecimiento natural o por fotosensibilización.

Cicatriz: Es el resultado de la curación después de destrucción de parte de la dermis. Igual que las úlceras, su origen puede identificarse con facilidad.

El Manual Merck explica que la luz solar estimula la producción de vitamina D, ayuda a controlar algunos trastornos crónicos de la piel (como la psoriasis) y causa una sensación de bienestar. No obstante, también puede producir daños en la piel, que incluyen desde quemaduras solares dolorosas hasta cánceres de piel, arrugas y otros cambios asociados con el envejecimiento de la piel, e incluso reacciones alérgicas y empeoramiento de algunas enfermedades cutáneas. La piel protege al resto del cuerpo de la acción de los rayos solares.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que algunas enfermedades de la piel y algunos medicamentos (como los antibióticos y las hormonas) pueden hacer que su piel sea más sensible al daño solar.

Los medicamentos o enfermedades (como el VIH) que inhiben el sistema inmunitario pueden facilitar que usted padezca cáncer de piel. Tener cicatrices o úlceras en la piel aumenta su riesgo, y la exposición a altas concentraciones de arsénico (un veneno que suele encontrarse en el agua de pozo o en pesticidas) aumenta su riesgo.

FUENTES: http://www.merckmanuals.com/es-us/hogar/trastornos-de-la-piel/radiaci%C3%B3n-solar-y-lesiones-de-la-piel/introducci%C3%B3n-a-la-radiaci%C3%B3n-solar-y-las-lesiones-de-la-piel
https://www.cancer.gov/espanol/tipos/piel/cualquiera-padecer-cancer-piel