¡Mujer! consulte a su médico para que le ordene las pruebas diagnósticas que le evitarán graves problemas de salud. Prevenir siempre es mejor que curar.

El cuello uterino (CU) es la parte baja de la matriz (útero), ubicado en el lado superior de la vagina. Los dos tipos de células que cubren este órgano son las escamosas en el exocérvix (parte del CU más próxima a la vagina), y las glandulares en el endocérvix (parte más cercana al cuerpo del útero); cuando se encuentran constituyen la “zona de transformación”, lugar donde se origina la mayoría de los cánceres de cuello uterino.

Dichas células no se tornan en cáncer de repente, son las células normales del cuello uterino que gradualmente sufren cambios precancerosos de dos tipos: el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma.

Investigaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer explican que por lo general las primeras etapas de precáncer no presentan síntomas, y cuando sucede es porque un precáncer es invasivo verdadero y se ha movido a otro tejido. En ese caso, los síntomas serían sangrado vaginal anormal después de tener relaciones sexuales (coito-vaginal) con dolor, sangrado post menopausia, sangrado entre periodos menstruales que duren más de lo normal y sangrado post ducha vaginal.

Sin embargo todo es relativo. No todas las mujeres con precánceres de CU padecerán cáncer. Aunque puede ocurrir en un año, el cambio de precáncer a cáncer puede tardar años. En algunas mujeres, las células precancerosas pueden permanecer sin ningún cambio o desaparecer sin ningún tratamiento. Aun así, en algunas mujeres los precánceres se convierten en cánceres verdaderos (invasivos).

Y aunque estos síntomas no son prueba fehaciente para padecerlo, es importante consultar al médico y realizarse con regularidad las pruebas de Papanicolaou (citología del cuello uterino).

Datos estadísticos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos señalan que todas las mujeres tienen riesgo de contraer cáncer de cuello uterino; y que este cáncer se presenta con más frecuencia en mujeres mayores de 30 años de edad. Anualmente, cerca de 12.000 mujeres en los Estados Unidos contraen cáncer de cuello uterino y casi 4.000 mueren de esta enfermedad.

Asimismo, entre los factores de riesgo para padecer el cáncer de cuello uterino se encuentra principalmente la infección por el virus del papiloma humano (VPH), un grupo de más de 150 virus relacionados, causantes de los llamados papilomas o verrugas, llegando a infectar células de la superficie de la piel, genitales, ano, boca y garganta.

Otros factores que facilitan la expansión de esta enfermedad son: El consumo de tabaco, la mala alimentación, el sobrepeso, la inmunosupresión (infección del VIH), la clamidia (bacteria que afecta el sistema reproductor, conduciendo a la infertilidad), el uso prolongado de anticonceptivos (orales e intrauterinos), tres o más embarazos completos, menos de 17 años en su primer embarazo y los antecedentes familiares (mamá o hermana).

De acuerdo con información recopilada por la Biblioteca Nacional de Medicina de lo Estados Unidos (EE.UU.), el tratamiento para contrarrestar el cáncer de cuello uterino puede incluir cirugía, terapia de radiación, quimioterapia o una combinación de estos. El proceso dependerá del tamaño del tumor, si el cáncer se ha propagado o si usted quisiera quedar embarazada más adelante.

Como en otros cánceres, es posible prevenir los riesgos si se evitan hábitos como fumar, incorporando una dieta a base de frutas y verduras, y protegiéndose del VPH a través de vacunas.