El tromboembolismo es un trastorno que se genera cuando un trombo (coágulo sanguíneo) se desprende de su lugar de origen y viaja a través del torrente sanguíneo, hasta generar la obstrucción de una arteria.

Los tipos más comunes de este trastorno, se explican a continuación:

Tromboembolismo pulmonar (TEP): sucede cuando un trombo, que procede de otra parte del cuerpo, se instala en el sistema venoso de los pulmones bloqueando el flujo sanguíneo y su oxigenación; generalmente estos casos se deben a una trombosis venosa profunda (TVP) o coágulo formado en una vena, causada en las piernas.

Puede generar síntomas como falta de aire sin explicación aparente, aumento de la frecuencia respiratoria, dolor de pecho que empeora al respirar profundo, desmayos y mareos.

Según el portal argentino Proyecto Salud, especializado en noticias de actualidad médica, entre los factores que predisponen a una afección tromboembólica se encuentran: reposo prolongado en cama con inmovilidad, insuficiencia cardíaca congestiva crónica, postoperatorio, embarazo, fracturas de cadera, anticonceptivos, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, obesidad, afecciones malignas, trastornos de la sangre, lesiones vasculares por traumatismos menores y la inmovilización con estasis como la que puede ocurrir en enfermedades crónicas.

Tromboembolismo venoso (TEV): la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que “el riesgo de tromboembolia venosa aumenta aproximadamente al doble tras un viaje de cuatro o más horas de duración”. Las dos manifestaciones más frecuentes de la TEV son la trombosis venosa profunda (causa dolor e hinchazón de la parte afectada) y la embolia pulmonar (EP) o bloqueo de una arteria pulmonar.

Los estudios recopilados en el Manual Merck, uno de los recursos de información médica más utilizados del mundo, reiteran que algunos factores de riesgos son comunes con los del tromboembolismo pulmonar, y otros son  accidentes vasculares cerebrales y traumatismos severos. Cuando se produce un coágulo de sangre en alguna vena, los signos de alarma son dolor o sensibilidad (por lo general en la pantorrilla), hinchazón en el tobillo o el pie, enrojecimiento o calor en la pierna.

Prevenir la trombosis es tan fácil como seguir las indicaciones del médico, respecto al uso de medicamentos. En caso de operación, durante viajes largo o muchas horas de reposo, se debe tratar de ejercitar los músculos para reducir la formación de coágulos.

FUENTE: http://www.proyecto-salud.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=10892
http://www.merckmanuals.com/es-us/professional/trastornos-cardiovasculares/enfermedades-de-las-venas-perif%C3%A9ricas/trombosis-venosa-profunda-tvp#v941044_es