Considerada como una de las frutas más ricas e ideales para curar y prevenir enfermedades, especialmente relacionadas con el estómago, se dice que quienes descubrieron el efecto medicinal de esta planta fueron los mayas.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), la papaya es una planta cuyas hojas se usan para hacer medicinas. Esta fruta se utiliza para la prevención y el tratamiento de los trastornos del tracto gastrointestinal, para las infecciones intestinales por parásitos y como un sedante y un diurético. También se utiliza para los dolores de nervio (neuralgia) y para la elefantiasis, que es la hinchazón de grandes áreas del cuerpo, consecuencia de un trastorno poco frecuente del sistema linfático causado por gusanos parásitos.

Contiene vitaminas A, C, D y algunas del grupo B, minerales como calcio, potasio, sodio y también fibra dietética, es una fruta rica en antioxidantes, carotenoides y papaína, una enzima que ayuda a mantener un sistema digestivo sano que digiere las proteínas de los alimentos.

Según la Organización Alimentación Sana, la papaína se encuentra en concentraciones muy elevadas en los frutos maduros, y con su extracto se elaboran suplementos dietéticos con base en enzimas digestivas.

Además de favorecer la digestión, como uno de sus grandes beneficios, la papaya también es una fruta que gracias a su contenido en fibra, tiene un poder desintoxicante, buen antioxidante debido al caroteno, vitamina C y flavonoides. Es depurativa, ayuda a limpiar el colon y los intestinos; también es preventiva, contra el cáncer, enfermedades cardiovasculares y artritis.

Es una fruta antiinflamatoria por la acción de Vitamina C, E, betacarotenos y enzimas. Ideal para quienes sufren de colon irritable o úlceras intestinales ya que ayuda en la buena digestión.

Es laxante por lo cual se recomienda a quienes padecen estreñimiento, y por su alto contenido en vitamina C, aumenta las defensas.

Favorece la formación de colágeno (la proteína estructural por excelencia), y activa la absorción del hierro, mejora la salud de la piel, las mucosas y el sistema inmunitario. También ayuda en el tratamiento de las heridas, gracias a la papaína elimina zonas necróticas y cicatriza.

Pero no sólo la pulpa de esta fruta es la que tiene beneficios en la salud del ser humano. Las pepas, que generalmente se desechan después de abrir la fruta, intervienen en muchos procesos de curación y prevención de algunos órganos, que se describen a continuación:

Hígado: Teniendo en cuenta que es el encargado de limpiar nuestro cuerpo, las semillas de papaya son una buena opción para ayudar en su proceso de depuración. En los casos de cirrosis hepática, son un tratamiento natural.

Estómago: En casos de infecciones estomacales, por estafilococos o salmonella, consumir las semillas de papaya con una infusión de manzanilla puede resultar un tratamiento muy útil.

Intestinos: Para eliminar los parásitos intestinales, nada mejor que las enzimas proteolíticas que se encuentran en las semillas de papaya.

Riñones: Tanto en casos de sufrir insuficiencia renal o para el proceso depurativo de estos órganos.

Para aquellas personas que desean bajar de peso y quemar la grasa: Una dieta en la que se incluya esta semilla (antes de cada comida), ayuda a impedir la absorción de grasas en exceso y acelera el proceso de digestión.

FUENTES: https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/natural/488.html
http://www.alimentacion-sana.org/PortalNuevo/actualizaciones/papayaencimas.htm