Padecer un dolor de oído es sentir un dolor agudo y punzante que no cesa. Puede desarrollarse en un oído o ambos, de igual forma que puede ser temporal o constante.

Cabe recordar que el oído medio ubicado entre el tímpano y el oído interno, es una cavidad que contiene un drenaje estrecho denominado trompa de Eustaquio; cuando éste último se ve afectado por una obstrucción a causa de infecciones bacterianas o resfriados, el drenaje normal que viaja del oído medio al exterior no puede realizarse llevando a cabo una acumulación de líquido que termina en la mala ventilación, dolor y pérdida de la audición.

Sobre las causas de la infección del oído en los más pequeños, el Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación de los Estados Unidos (EE.UU.) señala que generalmente se debe a una bacteria y frecuentemente comienza después de que el niño tiene una infección de garganta, resfriado o catarro u otra infección de las vías respiratorias altas. Si la infección de las vías respiratorias altas se debe a una bacteria, ésta puede extenderse al oído medio. Si la infección de las vías respiratorias altas se debe a un virus, por ejemplo a un resfriado, la bacteria puede sentirse atraída a este medio propicio (adecuado) para el desarrollo de microbios y pasar al oído medio en forma de una infección secundaria. Debido a la infección, hay líquido que se va acumulando detrás del tímpano.

Sin embargo, no es sólo la acumulación de líquido en el oído medio lo que causa la otalgia, otros factores a los que hace referencia el Manual Merck (Edición N°7), pueden ser: Obstrucción del oído externo (por un objeto extraño o cera en el oído), infección (aguda o crónica) del oído externo o interno, otitis media aguda o crónica, barotrauma agudo por el cambio rápido en la altitud, tímpano roto o perforado, artritis de la mandíbula y síndrome de la articulación temporomandibular (ATM).

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) explica que las infecciones agudas del oído suceden con más frecuencia durante el invierno y no se pueden contraer por contagio, pero un resfriado que se propaga entre los niños puede causar que algunos de ellos contraigan este tipo de infecciones.

Los factores de riesgo que predisponen a infecciones agudas del oído incluyen: Asistir a guarderías (especialmente centros que tienen más de 6 niños), cambios de altitud o de clima, clima frío, exposición al humo, antecedentes de infecciones del oído, no ser amamantado, uso de biberones, infección reciente del oído, enfermedad reciente de cualquier tipo (porque disminuye la resistencia del cuerpo a la infección).

Cuando el dolor de oído también llamado otalgia, se produce en los niños, éstos pueden presentar hipoacusia (pérdida de la audición) después de la infección. En estos casos se debe tener mucho cuidado porque así como puede desaparecer el problema, también puede volverse permanente dependiendo de la cantidad de infecciones.

La acumulación de agua durante el baño, la retención de jabón o shampú, la irritación de los canales por el uso de copitos de algodón, son otros factores de riesgo para los más pequeños de la casa.

En los adultos, es menos probable que el dolor de oído sea debido a una infección en este órgano. El dolor que se siente en el oído puede provenir de otro lugar, un dolor “referido”. El manual Merck señala que “específicamente, la causa de una otalgia obscura debe buscarse en nariz, senos paranasales, nasofaringe, dientes, encías, articulaciones temporomaxilares, maxilar inferior, lengua, amígdalas palatinas, faringe, hipofaringe, laringe, tráquea y esófago. Neoplasias ocultas en estas localizaciones muchas veces inician su presencia al causar dolor que se irradia al oído”.