Enfermedades no transmisibles matan a más de 36 millones de personas cada año y generan el 82% de las muertes en el mundo. Prevenga.

Es asombroso. Estos males son responsables del 82% del número de muertes anuales en el mundo, denominadas ENT (enfermedades no transmisibles), también llamadas crónicas, que suelen tener una progresión lenta pero permanecer durante mucho tiempo en el organismo. Asimismo, se caracterizan por ser pandémicas en los países más pobres, estas son:

Las enfermedades cardiovasculares (infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares), el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas (neumopatía obstructiva crónica o el asma), y la diabetes.

En este orden de ideas, las enfermedades cardiovasculares componen la mayoría de las defunciones (17,5 millones cada año), seguidas del cáncer (8,2 millones), las enfermedades respiratorias (4 millones), y la diabetes (1,5 millones).

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), hace énfasis en la anemia por enfermedad crónica. La anemia es una afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos, que son los que suministran oxígeno a los tejidos corporales. Existen muchos tipos de anemia, pero particularmente esta se encuentra en personas con ciertas afecciones crónicas que involucran inflamación.

Por lo general, se cree que estas enfermedades son características en adultos mayores, pero también están presentes en niños, jóvenes y adultos.

En años como el 2008 y 2010, 1.500 millones de personas mayores de 20 años y 43 millones de niños menores de 5 años sufrieron de sobrepeso, riesgo conducido por factores como la mala alimentación, dietas malsanas e inactividad física.

A nivel global, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad están vinculados con un mayor número de muertes que la insuficiencia ponderal. En general, hay más personas obesas que con peso inferior al normal. Ello ocurre en todas las regiones, excepto en partes de África subsahariana y Asia.

Entre otras causas importantes en el desarrollo de las ENT, hacen presencia el uso excesivo del alcohol y el tabaquismo; a este último se le atribuyen las defunciones de casi seis millones de personas y se estima que al 2020 llegarán a los 7,5 millones, con una representación del 10% de todas las muertes.

Entre los factores metabólico/fisiológicos que aumentan el riesgo en estas enfermedades se encuentran: la hipertensión arterial, sobrepeso, hiperglucemia o niveles elevados de glucosa en la sangre, e hiperlipidemia o niveles altos de lípidos en la sangre.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su investigación “Nutrición Humana en el Mundo en Desarrollo”, habla de las enfermedades crónicas con complicaciones nutricionales, y señala que un excesivo consumo de energía, ciertas grasas, colesterol, alcohol y sodio (sobre todo la sal) y un consumo bajo de frutas, hortalizas y fibras, junto con estilos de vida sedentarios, contribuyen en forma importante al aumento en la incidencia de enfermedades crónicas de los segmentos más pudientes en la mayoría de comunidades del mundo. Estos cuadros se describen con frecuencia como enfermedades nutricionales de la abundancia, descripción fácil que lleva a equívocos. Otros factores, distintos a los ingresos, influyen en los cambios de la incidencia de estas enfermedades, y en países mucho más prósperos, son los pobres los que más las sufren.

Prevenir es fácil. Lo que el cuerpo necesita es que lo consientan con alimentación saludable, entre la que se incluya el consumo de frutas y verduras, ejercicio tan sencillo como salir a caminar 20 minutos diarios a buen ritmo, evitar el cigarrillo y el alcohol, ambos nocivos para la salud y el bienestar.

Eliminando los riesgos más importantes, podrían prevenirse la mayoría de las enfermedades no transmisibles: cerca de tres cuartas partes de las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes tipo 2, y un 40% de los casos de cáncer.