Dificultad al tragar los alimentos, aunque pueda deberse a otra afección, es tal vez el síntoma clave para detectar cáncer.

El cáncer de esófago, también llamado cáncer esofágico, por lo general se origina en la capa más interna (mucosa) y crece hacia afuera (submucosa y capa muscular) de este órgano del sistema digestivo. En la Clínica Universidad de Navarra (España) se recopilan estudios investigativos que señalan los dos tipos de cáncer de esófago: El carcinoma epidermoide o de células escamosas, que se manifiesta en cualquier lugar a lo largo del esófago, generalmente en la parte media alta; y el adenocarcinoma, que predomina en la parte inferior del esófago y se origina de células glandulares.

El esófago es un tubo muscular hueco que conecta la garganta con el estómago; cuando los alimentos son digeridos, se van a través del lumen o interior del esófago, para llegar al estómago. Cuando hay cáncer en este órgano, por lo general se puede descubrir gracias a los síntomas, que desafortunadamente, se muestran cuando el cáncer está en etapa avanzada.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a medida que se desarrolla la enfermedad la abertura dentro del esófago comienza a tornarse más estrecha y generar que el cáncer siga creciendo, lo que puede dificultar el paso de los alimentos.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), en sus investigaciones señala los síntomas más insinuantes de esta enfermedad, tales como: Dolor en el pecho, que puede ser causado por el reflujo (acidez), la pérdida de peso, ronquera, tos crónica, vómito, hipo, pulmonía, dolor en los huesos y sangrado en el esófago (excreción negra), no son síntomas certeros de la presencia del cáncer de esófago, pero sin lugar a dudas son razón importante para consultar al médico de manera urgente.

Según datos estadísticos del Manual Merck de información médica, cada año en Estados Unidos se estima un número de 17.990 casos de cáncer de esófago y de 15.000 muertes por esta causa. Tanto el carcinoma de células escamosas como el adenocarcinoma son más frecuentes en hombres que en mujeres. El carcinoma de células escamosas es más frecuente en personas de ascendencia africana, mientras que el adenocarcinoma es más frecuente en las de ascendencia caucásica.

Por otra parte, al padecer esófago de Barrett, si el reflujo del ácido estomacal en la parte baja del estómago continúa durante mucho tiempo, puede dañar el revestimiento interno del esófago, causando que las células escamosas que lo recubren normalmente sean reemplazadas con células glandulares. Con el tiempo, esas células pueden ser anormales y provocar una afección precancerosa (displasia).

Y aunque no es posible prevenir todos los cánceres, se puede disminuir el riesgo de padecerlos, siempre y cuando se reduzcan factores como el consumo de alcohol, tabaco y la tendencia al sobrepeso, por lo cual resulta conveniente incluir en la dieta diaria una cantidad considerable de frutas y verduras.