Prevenir y evitar las diferentes infecciones puede hacerse mediante los hábitos de higiene personal.

Las ETS o Enfermedades de Transmisión Sexual son infecciones adquiridas al tener relaciones sexuales con una persona infectada. Una infección por su parte, es la invasión de gérmenes, bacterias u hongos a una parte del cuerpo, provocando una enfermedad; en ese orden de ideas, las infecciones vaginales no son ETS, sin embargo, pueden contagiarse por contacto sexual.

Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos de Norteamérica, por lo general a diario fluye un líquido transparente o blancuzco por la vagina de la mujer, secreción que mantiene húmedo y sano el tejido. Durante el ciclo menstrual esas secreciones sufren alteraciones de cantidad y color. La vagina posee muchos organismos como bacterias y hongos, vitales para su normal funcionamiento. Un cambio en este equilibrio normal de hongos y bacteria puede causar vaginitis.

Síntomas como mal olor, dolor al orinar o durante el coito, picazón, irritación o secreción (flujo) anormal, son causados cuando hay una inflamación de la vagina, denominado como vaginitis o infección vaginal. Dichas infecciones pueden afectar la vulva, la vagina y el cuello uterino o cérvix.

Esta infección puede ser originada por varios factores, entre los que se encuentra el contacto sexual, sustancias químicas como cremas utilizadas cerca de la vagina y traumatismos entendidos como agresiones físicas externas, relaciones sexuales violentas o sin una adecuada lubricación, como también la práctica de deportes sin la correspondiente indumentaria o en algunos casos, la utilización inadecuada de jabones vaginales

A continuación, se describen los diferentes tipos de vaginitis y la forma de contagio:

  • Vaginitis por cándida o candidiasis: es una infección por levadura del hongo cándida albicans normalmente presentes en la vagina. Algunos factores que aumentan la infección son la diabetes, el embarazo, uso de anticonceptivos o duchas vaginales.
  • Vaginitis por tricomonas o tricomoniasis: Infección por el microorganismo ‘trichomona vaginalis. Se transmite por contacto sexual aunque no se presenten síntomas. Otros estudios demuestran que la transmisión también puede darse por el contacto con toallas, trajes de baño o piscinas contaminadas.
  • Vaginitis bacteriana: Aparece cuando hay sobrecrecimeinto de distintos tipos de bacterias. Se presenta entre mujeres en edad fértil, es transmitida por contacto sexual y los síntomas son picazón, ardor vulvar, flujo fétido y grisáceo post acto sexual.
  • Vaginitis por clamidia: Causada por ‘chlamidia trachomatis’, es la más frecuente de las infecciones de transmisión sexual, generalmente asintomática. Sus síntomas son dolor pélvico, en ocasiones sangre después del coito.
  • Vaginitis gonocócica: Causada por la ‘Neisseria Gonorrhoeae’. En esta infección, el flujo puede aparecer amarillento o teñido de sangre o sangrado durante o después del coito.
  • Vaginitis viral: Son gérmenes causantes de inflamación genital que hacen parte del grupo de los virus como son el herpes simple tipo 1 y 2, el virus del papiloma humano y el herpes zóster. Pueden causar llagas o verrugas dolorosas, dentro y alrededor de la vagina.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) es importante tratar la vaginitis bacteriana y la tricomoniasis, ya que cualquiera de ellas puede aumentar el riesgo de contraer el VIH u otra enfermedad de transmisión sexual. Si está embarazada, la vaginitis bacteriana o la tricomoniasis pueden aumentar el riesgo de trabajo de parto prematuro y de nacimiento prematuro.

Prevenir y evitar las diferentes infecciones puede hacerse mediante los hábitos de higiene personal y otros como el lavado vaginal con agua y jabón suave, usar preferiblemente prendas de algodón, eliminar el uso de duchas vaginales, pañitos, toallas higiénicas o tampones perfumados, consulte al médico cuando note un cambio en su flujo vaginal.