El estrés puede estar señalado como uno de los factores que permite el desarrollo de este malestar en el organismo por la conexión intestino-cerebro, que afecta el funcionamiento intestinal.

El colon irritable o síndrome del intestino irritable (SII), es un trastorno caracterizado por la presencia de dolor o cambios en el ritmo intestinal. Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, sus síntomas incluyen: diarrea, que es la eliminación de deposiciones blandas y acuosas más de tres veces al día, acompañada de una necesidad urgente de ir al baño; también estreñimiento, que es la eliminación de deposiciones duras y secas; hacer tres deposiciones o menos por semana; o tener que hacer fuerza para defecar; sentir que no terminó de defecar, una mucosidad blanquecina en la deposición y el abdomen hinchado.

El dolor abdominal suele mejorar con las deposiciones, mientras que los cambios intestinales pueden ser más difíciles de evitar y permanecer por más tiempo en el organismo generando malestar. En ambos casos están presentes más no siempre constantes.

Aunque se desconocen las causas de este padecimiento, en algunos pacientes se manifiesta tras un episodio de diarrea infecciosa o gastroenteritis. Generalmente los alimentos  suelen ser los principales desencadenantes de esta infección, entre ellos: productos lácteos, cereales, cítricos, café, dulces sin azúcar, alimentos dietéticos, y edulcorantes como la fructosa presente en el azúcar de determinadas frutas.

Puede parecer de no creer, pero el estrés está señalado como uno de los factores que permite el desarrollo de este malestar en el organismo, y la razón es que debido a la conexión que hay entre el intestino y el cerebro, las señales de tensión que se envían afectan el funcionamiento intestinal, provocando sensibilidad y contracción en el sistema digestivo.

Las mujeres en su adolescencia o antes de empezar la vida adulta, suelen ser las más afectadas; lo que no significa que los hombres estén libres de padecerlo, pues este malestar es el que más pacientes remite a un especialista (gastroenterólogo).

Además de lo ya mencionado, otros síntomas que pueden darle tanto a usted como a su médico una guía sobre su padecimiento, son la pérdida de peso o heces con sangre, exámenes de sangre anormales (hemograma bajo), trastornos como celiaquía (intolerancia al gluten), enfermedad de Crohn que se caracteriza por producir inflamación intestinal, o  la colitis ulcerativa.

En información recopilada por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), los especialistas indican que para evitar o prevenir el síndrome de colon irritable se puede empezar por un cambio en el estilo de vida, como el ejercicio regular y mejoramiento en los hábitos de sueño, ayudando a reducir la ansiedad y aliviar los síntomas intestinales.

Otros como evitar los fritos y en cambio hacer una dieta baja en grasas pero rica en fibras y proteínas, consumir carne y pescado, masticar bien cada bocado y comer despacio, no excederse en las porciones a ingerir, aumentar el consumo de agua, intentar mantener un horario fijo tanto para las comidas como las idas al baño y no automedicarse.

FUENTES: https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/sindrome-intestino-irritable
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000246.htm