Más que cualquier otro defecto o trastorno, la cardiopatía es la causa de fallecimiento que más afecta a los recién nacidos. Entérese de qué se trata.

Denominada enfermedad cardíaca congénita o cardiopatía congénita, es un problema de alteraciones estructurales y funcionamiento del corazón o de los vasos sanguíneos presente al nacer. Debido a su desarrollo especialmente en la tercera y décima semana de gestación, causa más muertes en el primer año de vida que cualquier otro defecto o trastorno de nacimiento.

Expertos del Instituto del Corazón de Texas (EE.UU.) afirman que se desconoce la causa en la mayoría de los casos, sin embargo, algunos factores de riesgo se asocian con anomalías cromosómicas, factores ambientales entre los que se encuentran agentes maternos, físicos e infecciosos, y medicamentos o drogas.

La cardiopatía congénita se encuentra dividida en dos tipos: cianóticas y no cianóticas. Entre las primeras, relacionadas con la coloración azulada del paciente debido a la falta de oxígeno, se destacan defectos cardíacos como: Anomalía de Ebstein, Corazón izquierdo hipoplásico, Atresia pulmonar, Tetralogía de Fallot, Drenaje venoso pulmonar anómalo total, Transposición de los grandes vasos, Atresia tricúspide y Tronco arterial.

Entre las no cianóticas se destacan: la Estenosis aórtica, Comunicación interauricular (CIA), Canal auriculoventricular (defecto de relieve endocárdico), Coartación de la aorta, Conducto arterial persistente (CAP), Estenosis pulmonar y Comunicación interventricular (CIV). Los síntomas de esta enfermedad siempre dependerán del tipo de afección y suele pasar que las anomalías no cianóticas, no causen ningún problema.

Generalmente, cuando los niños nacen con cardiopatías no suelen sufrir otros defectos de nacimiento, no obstante, estas anomalías cardíacas pueden pertenecer a síndromes genéticos o cromosómicos como: Síndrome de DiGeorge, Síndrome de Down, Síndrome de Marfan, Síndrome de Noonan, Trisomía 13 y Síndrome de Turner.

La ecografía durante el embarazo es la práctica que permite detectar si el niño viene o no con una cardiopatía congénita. Los exámenes posteriores dependerán de los síntomas y la afección. Es importante saber que no en todas las anomalías será necesario practicar cirugías del corazón, algunas pueden tratarse sólo con medicamento y sanarse con el tiempo.

Sin embargo, no está de más seguir algunas recomendaciones para prevenir esta enfermedad en sus hijos. Según el portal de salud infantil kidshealth.org, evitar el consumo de alcohol o drogas psicoactivas, así como evitar también la exposición a sustancias químicas de uso industrial y no automedicarse con nuevas medicinas, especialmente si se encuentra en estado de embarazo, son factores claves para reducir el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas. Estar pendiente de recibir un buen cuidado prenatal, realizarse exámenes de sangre al comienzo del embarazo para conocer su inmunidad contra la rubéola, controlar los niveles de azúcar en la sangre en caso de diabetes en el embarazo, entre otras, le serán de gran ayuda.

Tenga en cuenta además que si en su familia hay antecedentes familiares de cardiopatía congénita, varios miembros de su familia, podrían resultar afectados.