“La prevención del cáncer debe ser la prioridad”, MinSalud

El cáncer es una de las enfermedades más temidas y “la segunda causa de muerte en el mundo”, según señala la OMS; misma organización que en 1999 listó en tres categorías los medicamentos antineoplásicos para la gestión racional de los tumores malignos:

  • Medicamentos esenciales que se utilizan para tratar cánceres curables o cánceres cuya relación costo-beneficio se ve claramente favorecida con el uso de los mismos (bleomicina, clorambucilo, cisplatino, ciclofosfamida, citarabina, dactinomicina, daunorrubicina, doxorrubicina, etopósido, fluorouracilo, mercaptopurina, metotrexato, prednisolona, procarbazina, tamoxifeno, vinblastina y vincristina).
  • Medicamentos con ventajas en algunas situaciones clínicas (busulfán, carboplatino, flutamida, ácido folínico, análogos gonadorelina, interferón alfa, melfalán, megestrol, mitomicina, mitoxantrona, paclitaxel y vinorelbina).
  • Medicamentos no esenciales para la prestación eficaz de atención del cáncer (aminoglutetimida, anastrozol, altretamina, carmustina, dacarbazina, docetaxel, epirubicina, gemcitabina, ifosfamida, irinotecan, lomustina, raltitrexed, y topotecan).

Está claro que el cáncer puede tratarse, sin embargo, afirma el Ministerio de Salud y Protección Social que “la prevención del cáncer debe ser la prioridad, obteniéndose resultados más prometedores que el tratamiento, por ejemplo, para carcinoma hepatocelular y cáncer de pulmón, el desarrollo de programas de prevención eficaces mediante la inmunización contra la hepatitis B y el control del tabaco”.

No obstante, al realizarse el tratamiento contra cualquier tipo de cáncer, se debe tener ciertas precauciones descritas por MinSalud:

  • Infecciones agudas: la inmunosupresión y la depresión de la médula ósea son características de muchos agentes antineoplásicos y su uso está asociado con un mayor riesgo de infecciones patógenas causadas por microorganismos u oportunistas, se debe hacer ajuste de dosis o considerar la interrupción del tratamiento.
  • Depresión de médula ósea: recuentos sanguíneos y concentración de hemoglobina se deben realizar de forma sistemática para ayudar a predecir la aparición de la depresión de la médula ósea. Si el paciente ha recibido o tiene concomitancia con radioterapia o terapia con otros antineoplásicos, puede requerir ajuste de dosis.
  • Muchos antineoplásicos son irritantes. Se debe tener cuidado para evitar la extravasación ya que se puede presentar dolor y daño tisular grave.
  • No se recomienda su uso durante el embarazo. Se recomienda el uso de métodos anticonceptivos eficaces durante el tratamiento y un año después de la finalización de la terapia.
  • Para su manipulación, seguir las recomendaciones nacionales e internacionales de manejo seguro de medicamentos citostáticos y las Buenas Prácticas de Elaboración (Res 444/2008).

También tenga en cuenta que con estos medicamentos, pueden presentarse efectos secundarios como: náuseas, fatiga, reacciones de hipersensibilidad, vómitos, diarrea, irritación de la piel y las membranas mucosas, entre otros.