La incidencia de este fenómeno es más frecuente en los hombres y aumenta con la edad. Esto no quiere decir que las mujeres no puedan verse afectadas. Prevenir es cosa de todos.

La aorta es la arteria principal y el mayor vaso sanguíneo del organismo, mide aproximadamente 2,5 cm de diámetro y es a través del cual la sangre viaja por el ventrículo izquierdo hacia las demás arterias. La aorta se divide en ascendente, arco aórtico, torácica descendente y abdominal.

La pared aórtica formada por las capas interna, media y externa, puede debilitarse y ocasionar un ensanchamiento permanente conocido como aneurisma. A partir de 5 cm se podría provocar una ruptura del vaso sanguíneo.

Los aneurismas por lo general se manifiestan en la aorta abdominal, sin embargo pueden generarse en cualquier punto de la arteria. Componentes externos como infecciones bacterianas en la pared arterial, o heridas con cualquier tipo de arma, e internos como debilidades hereditarias o arterioesclerosis, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes, sedentarismo y obesidad, son los factores de riesgo más frecuentes.

Información suministrada por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.) señala que los otros lugares comunes para los aneurismas aparte de la arteria aorta, son: El cerebro, detrás de la rodilla (aneurisma de la arteria poplítea), el intestino (aneurisma de la arteria mesentérica), y una arteria en el bazo (aneurisma de la arteria esplénica).

Cuando estas dilataciones ocurren en la aorta abdominal, por lo general es asintomático, no obstante los síntomas dependen de su localización, por ejemplo el aneurisma de la aorta torácica, puede provocar dolor en el tórax, disnea (ahogo), tos, ronquera, o disfagia (dificultad para tragar); en el caso del aneurisma de la aorta abdominal, a pesar de ser asintomático, no se descarta el dolor a medida de su crecimiento; el paciente puede sentir pulsaciones fuertes en el abdomen, dolor torácico, lumbar o en el escroto.

Cuando un aneurisma se rompe, lo normal es que lo haga sin previo aviso, sin embargo, el dolor puede ser quien anuncie la rotura según el nivel de intensidad; cuando el dolor es agudo y además hay hipotensión, la rotura necesitará intervención quirúrgica urgente.

Cardiólogos del Instituto del Corazón de Texas en Estados Unidos indican que toda enfermedad que debilite las paredes de las arterias puede dar lugar a la formación de un aneurisma, y advierten sobre factores determinantes que aumentan el riesgo de padecerlo, estos son: La aterosclerosis (una acumulación de placa grasa en las arterias), la presión arterial alta, el hábito de fumar, las heridas profundas, lesiones o infecciones de los vasos sanguíneos, una anomalía congénita, las enfermedades heredadas, o la presencia de un gen defectuoso. Los investigadores han descubierto que las personas que tienen un defecto en uno de los tres genes relacionados con los aneurismas aórticos corren más riesgo de sufrir disección de la aorta en algún momento de la vida.

Los hombres pueden ser los más afectados, especialmente aquellos a partir de los 60 años, consumidores de tabaco, sedentarios e hipertensos. Por ello, lo más importante es tratar de prevenir primero, los factores de riesgo de tipo cardiovascular (tensión arterial o arteriosclerosis).

Según la Sociedad de Radiología de Norteamérica, se puede confirmar la presencia de un Aneurisma de la Aorta Abdominal (AAA) con un ultrasonido, una tomografía computada  abdominal o pélvica, o una angiografía. El tratamiento depende de la ubicación y tamaño del aneurisma, la edad del paciente, su función renal y otras condiciones.

Los hábitos de vida saludable, son el mejor remedio para prevenir cualquier tipo de enfermedad y deben seguirse, si se requiere, a partir de consejo médico para no abusar en la actividad física o alimentación y mantener el equilibrio.