Alrededor de un 40% de las mujeres sufrirá en su vida algún tipo de infección urinaria. Los hombres por el contrario, conforme avance su edad, tendrán problemas relacionados con la próstata.

Las infecciones urinarias más comunes entre las mujeres son provocadas por microorganismos en el tracto urinario. Suelen presentarse a causa de virus, hongos o parásitos que se pueden ingresar por el extremo inferior de las vías urinarias (abertura en punta de pene o uretra) o mediante el flujo sanguíneo, incluso con el riesgo de llegar a afectar los riñones.

La bacteria responsable de producir dicha infección es la ‘escherichia coli’, que se aloja en el intestino y la bacteriuria, que se presenta en los análisis de orina. Los tipos más frecuentes de infección son: de tracto urinario inferior o superior, urinaria complicada y no complicada, urinaria recurrente y urinaria crónica.

Las infecciones de orina afectan cualquier parte del sistema urinario (riñón, uretra, uréteres y vejiga). En los hombres la infección bacteriana puede atacar la próstata. En las mujeres, pueden contraer infecciones en la vejiga después de una relación sexual o por conexiones anormales entre esta y la vagina.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (EE.UU.), algunos factores que también incrementan las probabilidades de tener una Infección de las Vías Urinarias (IVU) son: Diabetes, edad avanzada y enfermedades que afectan los hábitos de cuidados personales (como mal de Alzheimer y delirio), problemas para vaciar completamente la vejiga, tener una sonda vesical, incontinencia intestinal, próstata agrandada, uretra estrecha o cualquier otro factor que bloquee el flujo de orina; cálculos renales, permanecer quieto (inmóvil) por un período de tiempo largo (por ejemplo, mientras se está recuperando de una fractura de cadera), embarazo y cirugía u otro procedimiento en las vías urinarias.

Los síntomas más frecuentes son: necesidad de orinar, enrojecimiento y picazón de la vulva, dolor durante el coito, sangre o color anormal en la orina, vómitos y náuseas, entre otros signos. Cuando se presenta fiebre o escalofríos puede significar infección en los riñones.

En relación con los niños, indicios como irritabilidad, fiebre prolongada sin motivo aparente, alteraciones en su desarrollo, que no coman como lo hace normalmente, o no poder contener la orina, son señales de alerta para acudir al médico, porque puede estar ante una infección urinaria.

La cistitis es la infección más frecuente causada por microbios en uretra y vejiga. Esta puede diseminarse a los riñones. Algunas veces el cuerpo puede eliminar las bacterias, pero otras, las bacterias se adhieren a la pared de la uretra o vejiga y se multiplican.

Investigadores del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Norteamérica afirman que personas de cualquier edad o sexo pueden tener una IVU, aunque estas son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres, ya que ellas tienen la uretra más corta, lo que aumenta la posibilidad de que las bacterias lleguen a la vejiga; además, la abertura de la uretra femenina se encuentra cerca de la vagina y del ano, lugares donde hay bacterias. Las mujeres que usan un diafragma tienen más probabilidades de tener una UTI que las mujeres que usan otros métodos anticonceptivos; en los hombres, la próstata agrandada o cualquier elemento que bloquee el flujo de orina, pueden aumentar la probabilidad de cistitis.

Para reducir el riesgo de esta y otras infecciones de tipo urinario, los especialistas recomiendan tomar suficiente agua (ayuda a limpiar el tracto urinario), orinar después de cada coito para eliminar bacterias, ser precavidos con  el uso de algunos preservativos, evitar el uso excesivo de duchas vaginales y usar lubricantes vaginales bajo consejo médico para evitar irritaciones.