Limitar la cantidad en el consumo de sal y líquido durante el día, evitar el cigarrillo, realizar actividad física y descansar lo suficiente luego de cada actividad, evitar el sobrepeso y mantener por lo regular, un estilo de vida saludable, es muy beneficioso para su corazón.

Insuficiencia es sinónimo de falla. Cuando hay desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y las necesidades del organismo, se habla de insuficiencia cardíaca. Una afección crónica repentina que puede presentarse tanto en uno como en los dos lados del corazón.

Dicha insuficiencia puede provocar diferentes síntomas en todo el cuerpo y ocurrir a raíz de dos factores:

  • Insuficiencia cardíaca sistólica, caso en que el miocardio no puede bombear adecuadamente la sangre del corazón.
  • Insuficiencia cardíaca diastólica, cuando por la rigidez del miocardio, este no se puede llenar de sangre fácilmente.

Para que se dé esta falla en el corazón, pueden existir varias causas y las más comunes son, por un lado, la arteriopatía coronaria que debido al inadecuado suministro de sangre y oxígeno al corazón por el estrechamiento de los vasos sanguíneos, genera un debilitamiento del miocardio, por otra parte, la hipertensión arterial que si no está bien controlada puede provocar rigidez o debilitar el músculo.

Sin embargo, otras causas que provoquen insuficiencia son enfermedades como: cardiopatía congénita, ataque cardíaco, válvulas cardíacas permeables o estrechas, infección que debilita el miocardio, arritmias, amiloidosis, enfisema, hipertiroidismo, anemia grave, hipotiroidismo, exceso de hierro en el cuerpo.

“A medida que el bombeo del corazón se vuelve menos eficaz, la sangre puede acumularse en otras zonas del cuerpo. El líquido se acumula en los pulmones, el hígado, el tracto gastrointestinal, al igual que en los brazos y las piernas. Esto se denomina insuficiencia cardíaca congestiva”.

Los síntomas suelen aparecer en ocasiones cuando el paciente tiene mucha actividad y pueden ser repentinos o generarse con el tiempo; los más comunes son: tos, fatiga, debilidad, inapetencia, necesidad de micción nocturna, desmayos, dificultad respiratoria, pulso rápido e irregular, aumento de peso, hinchazón en extremidades inferiores y abdomen inflamado.

Para las personas con insuficiencia cardíaca es recomendable que reconozcan los síntomas y estén pendientes de su frecuencia médica, pulso, presión arterial y peso, pues este último especialmente si va en aumento, puede ser signo de retención de líquidos y empeorar la enfermedad.