Los trastornos del movimiento, los sentidos o el humor y pérdidas de conocimiento, son signos de alarma para detectar la epilepsia.

Se describe como una enfermedad crónica, caracterizada por convulsiones recurrentes dadas por episodios breves de movimientos involuntarios, que pueden afectar cualquier parte del cuerpo (convulsiones parciales) o su totalidad (convulsiones generalizadas); puede generar pérdida de la conciencia y del control de esfínteres.

Aproximadamente 50 millones de personas lo padecen en el mundo. En Colombia, el 1% de la población manifestó, según la encuesta nacional de salud que realiza el Ministerio de Salud y Protección Social, que alguna vez un médico le diagnosticó epilepsia.

La OMS explica que, “los episodios de convulsiones se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Las descargas pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde una al año hasta varias al día”.

Los síntomas pueden ser transitorios como ausencias o pérdidas de conocimiento y trastornos del movimiento, de los sentidos (visión, audición, gusto), o del humor. Los ataques dependen especialmente de la zona del cerebro donde se halla el trastorno.

Algunas causas de la epilepsia son daños cerebrales por lesiones prenatales (asfixia, traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer), traumatismo craneoencefálico grave, malformaciones congénitas, algunos síndromes genéticos o tumores cerebrales.

Según la OMS, las siguientes son medidas preventivas que se pueden aplicar frente a esta enfermedad:

  • La prevención de los traumatismos craneales es la forma más eficaz de evitar la epilepsia postraumática.
  • La atención perinatal adecuada puede reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto.
  • El uso de medicamentos y otros métodos para bajar la temperatura corporal de un niño afiebrado puede reducir las probabilidades de convulsiones febriles.
  • Las infecciones del sistema nervioso central son causas frecuentes de epilepsia en las zonas tropicales, donde se concentran muchos países de ingresos bajos y medianos.
  • La eliminación de los parásitos en esos entornos y la educación sobre cómo evitar las infecciones pueden ser formas eficaces de reducir la epilepsia en el mundo, por ejemplo los casos debidos a la neurocisticercosis.